Estudiantes: un equipo diferente

Ser diferente no implica ser raro, ni tampoco significa estar aislado, ser diferente es simplemente ser único, es, en definitiva, una forma de ser sobresaliente.

En el mundo del deporte hay muchas formas de ser diferente, desde el plano individual no hay mucho debate en catalogar como diferentes a deportistas de talento extraordinario como Michael Jordan, Magic Johnson o Maradona

Los consensos no son tan amplios cuando hablamos de instituciones deportivas, los aficionados suelen percibir sus equipos como únicos, y de hecho a sus propios ojos lo son, en definitiva, los ven como diferentes al resto de equipos.

Yo, en ese aspecto, no soy distinto al resto, veo a mi club de baloncesto, al que he seguido desde niño, como algo único en el deporte. ¿Por qué lo veo así? Pues porque, para mí, Estudiantes es diferente, con valores propios y carismáticos que lo hacen una identidad única en el mundo deportivo; una visión romántica de la vida, que no puede desaparecer. Durante los últimos veinte años de mi vida he estado viéndole allí donde jugará, fuera en el Palacio, en Vistalegre o en el Rockodromo de la Casa de Campo, daba igual el lugar, lo importante era que mi Estudiantes, con sus señas de identidad, jugaba al baloncesto y plantaba cara a los grandes equipos del baloncesto español y europeo. 

estudiantes_2000Celebración del título de Copa del Rey, 2000 / Foto: Estudiantes.

Para cada demente el Estudiantes significa algo diferente, pero para todos es y será una filosofía de vida; lo importante no es ganar, sino competir destilando superación y lucha, esencia del deporte y del mejor de los juegos… el baloncesto.

Pero hay algo más que deporte y baloncesto en Estudiantes… cuando juega el Estu se reúnen amigos de toda la vida; el partido, sea donde sea, es la excusa de reencuentros con lo mejor del pasado. Estudiantes es una familia, los que lo queremos, estamos  ahí, alrededor de una mesa con forma de cancha de baloncesto. Por eso somos una afición reconocida. En ese comedor el respeto al juego y a los que como nosotros aman el baloncesto está por encima de todo. Por todo esto Estudiantes es patrimonio y embajador de Madrid y del deporte español.

La primera vez que vi jugar a mi equipo de patio de colegio tenía 7 años, en él jugaban dos americanos y el resto del plantel eran canteranos. Tuve la suerte de ver el último partido de Pedro Rodríguez y el debut de centenares de jugadores de la casa, como Azofra, Jiménez, Sergio Rodríguez, Carlos Suárez y Jaime Fernández.  Todos ellos con genes de Estudiantes y del Ramiro, ninguno se rendía, siempre al máximo. La utopía Magariños emanaba de ellos. 

Hoy mas que nunca la utopía persiste pero, seamos sinceros, las utopías se construyen todos los días. El patio de colegio del Estudiantes es más grande, pero debe cimentarse en nuestras esencias, las que nos hacen diferentes. La cuestión no pasa por cantera sin más. La cantera, identidad nuestra por excelencia, debe llevar denominación de origen, nuestros chavales pueden ser imberbes pero de ningún modo pueden ser indolentes. Si esto sucede, el abismo nos espera.

Estudiantes es diferente porque no importa dónde este, ni donde estará, sino lo que somos o vamos a ser, da igual que juguemos en la Eurologia, la ACB o la LEB, eso no le importa a la afición del Estu, lo que es vital es ser Estudiantes de verdad. No importa que el Estudiantes juegue en Estambul, Plasencia o en el Palau Blaugrana, lo que como aficionado me gusta es ver lo que siempre ha sido el Estudiantes: pasión, entrega, sacrificio, y equipo.

Somos Estudiantes, somos diferentes… da igual donde estemos.

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