Los cincos relatos más leídos de 2017

5. Marita la de Misnenis, Benito Enduende y los Tres Guaperas (Chilófono Maravilloso para Princesas Realistas) | por Alejandro Caja

Érase una vez un tiempo cualquiera, una ciudad cualquiera, un barrio cualquiera. Una calle cualquiera y una casa como todas las demás. Y en una habitación de la casa, érase una vez una niña preciosa que se llamaba Marita. En su cara dormida —en su cara tranquila de hada— parecía libar su sueño un pícaro animalito. Leer más.

4. Swingeroo Joe | por Gonzalo Hinojosa

Sólo yo soy capaz de tener una crisis existencial en un club de swingers. No, puede que no; puede que no sea ni el primero ni el último, que muchos primerizos estén ahí por culpa de crisis descomunales. Tu vida es una mierda, trabajas seis o siete o catorce días seguidos en un supermercado y tu jefe es un gilipollas. ¡Piip! ¿Va a querer bolsita? Tenemos el atún de oferta, ¿le interesa? Son 230 con 45, ¿lleva algún vale de descuento? Muchas gracias, hasta luego. Y te pasas las horas así, cobrándole a viejos amargados que por aburrimiento son capaces de reclamar cualquier cosa y de montar follones de la hostia. Leer más.

3. Sven, el tronco | por Raúl Real 

Debía de ser martes. Sí, era martes. Ahora estoy seguro. Lo recuerdo bien porque era el único día en el que yo libraba en el bar. Aun así allí estaba, disfrutando de mi asueto en el puesto de trabajo; bebiendo Vol-Damn y fumando hierba con los habituales, al otro lado de la barra. Tampoco tenía mucho más que hacer y hacía un día de perros. Los pocos clientes que había en el bar jugaban a los dardos o permanecían clavados a sus asientos con cara de aburrimiento. Entonces reparé en él. Leer más.

2. Un disparo y dos ladridos | por Rubén Díaz

Los autos aún tenían los cristales escarchados cuando Milt salió de casa. Lo más duro del invierno estaba por llegar. Si deslizaba la mano por los cristales convertía el agua granizada en líquido. Lo hizo, sin guante. Se dirigía al puente que unía la barriada Sylvanian con los  Polígonos Residenciales. El río separaba ambas zonas, las más lejanas a la desembocadura. Por el puente entre Sylvanian y los Polígonos condujo su padre cuando abandonaron la ciudad. Él tenía seis años y lo único que dejaban en la ciudad eran deudas. El mismo día de partir se abrió una brecha en la barbilla al caer por las escaleras del 14 de la calle 14 del Polígono Segundo, las escaleras de su casa, se tropezó con el trombón de su padre, que recibió su enésima abolladura. Leer más.

1. Occidente huele a pis de gato | por Alberto Sepúlveda

El día que el mundo supo que el ingrediente secreto de la Coca Cola era pis de gato callejero, la bolsa de Nueva York se llevó las manos a la cabeza para nada. Los periódicos de todo el mundo sacaron en sus portadas noticias sobre el tema. “El mayor fraude de la Historia”, decían algunos. “La industria alimenticia es una farsa”, aclamaban otros. “Carne de rata, panga radiactiva o pis de gato. Haz este test para chicas bellas y descubre de qué vas a morir”, tituló una revista para mujeres que viven el presente. Leer más.

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