Vivencias, amigos y los artículos mas leídos en 3 años de Drugstore

Hace un año, el día de nuestro segundo aniversario, soplamos las velas deseando seguir emocionando a los lectores como nosotros lo hacíamos cada día con los miles de vosotros que pasasteis por el Drugstore, un lugar para la cultura, el arte, la historia, donde no callarse y donde disfrutar del silencio. Dijimos también que en este lugar que pretendíamos mágico no había hora de cierre. Sin embargo, hay que reconocer que este año ha sido duro, porque mantener una magia siempre creciente cada vez exige más trabajo, más cuidado, más tiempo. El primer año fueron 25 firmas amigas y 300.000 visitantes únicos. El segundo año pasaron 800.000 visitantes, que leyeron dos millones y medio de páginas, escritas por un total de 75 colaboradores. Hoy, en nuestro tercer cumpleaños, sumamos más de 120 autores publicados, hemos conseguido pasar del millón de lectores únicos en los últimos doce meses, y tenemos revista en papel. Es una locura, para un medio con un staff sin un solo miembro que lo tenga como ocupación profesional. 

A pesar de las dificultades, el Drugstore sigue sin hora de cierre. Seguiremos trasnochando. Y buscando nuevas ideas, imaginando nuevos proyectos para el magazine. Con la apertura de la tienda del Drugstore esperamos poder generar una base de apoyo económico, sostenida por los lectores —la base de la independencia periodística—, que nos permita llevar a cabo todas esas ideas y proyectos nuevos. Pronto, de hecho, tendremos sorpresas…

Por el momento, os dejamos la relación con las diez piezas más leídas en estos tres años de sueños y de vida, de periodismo cultural contracorriente.

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10. Doce obras sobrevaloradas que me generan odios entre los modernos | por Marcos Pereda

A veces, cuando tengo resaca o el Danonino que me tomo antes de dormir me ha caído mal, me pongo en plan provocador. Así, con esta mirada, échale un ojo. Intensa, dura, algo estrábica. Entonces me salen acusaciones gratuitas, desprecios vanos, de esos que hacen que en ciertos bares me miren con malos ojos desde más allá de sus gafas de pasta e incluso sonrían despectivos tras sus barbas pobladas. No en plan Tolstoj, ¿eh? Las barbas, me refiero. Porque hay ocasiones, esos días tontos en los que se ha acabado el café, ha perdido la Gimnástica o se me ha terminado el aftershave cuando tocaba depilación inguinal, que soy un agente provocador. Y no me callo. Porque me encanta decirles a los listillos de siempre que algunas de las obras, autores o movimientos que siguen dan asco. O pena. O son una puta mierda, vaya. Soy el niño que dice que el emperador va desnudo, solo que bien crecidito y con risa asmática. Pero el dedo de señalar… oigan, ese funciona a la perfección. Así que desde aquí me siento una vez más a pontificar sin sentido ni criterio, y apunto a las doce obras más sobrevaloradas por los que se dicen modernos. Yo, que soy el escritor vintage preferido por todos… Seguir leyendo

9. La historia detrás de Bitter Sweet Symphony | por Rubén Díaz

Quién le iba a decir a los Staples Singers —una buena familia de músicos gospel— cuando grabaron el tradicional This maybe the last time en 1955 que, más de cuarenta años después, una de las trifulcas más agridulces de la música pop les iba a situar a ellos en el origen del conflicto. La canción es uno de los muchos himnos espirituales negros que se propagaron de generación en generación, sin revocar beneficio por derechos de autor ninguno. Pero el desarrollo de la industria musical a partir de los años 60 se encargó de enturbiar su estribillo, casi irreconocible medio siglo después… Seguir leyendo

8. ¿Quién no soñó ser Arthur Rimbaud? | por Rodrigo Amorós

Llegó como un relámpago y lo cambió todo. Era casi un niño, tenía 15 años cuando comenzó a escribir los primeros versos de la más determinante y efímera de las carreras poéticas de los últimos siglos. Con 19 años abandonó la escritura para siempre. En aquellos apenas cuatro años de vida literaria se convirtió en el más joven y maldito de todos los escritores. Desbrozó todas las flores del parnaso y todos los símbolos, fue padre adolescente del verso libre, de la prosa poética, profeta del surrealismo y poeta social. Lo fue todo. Devastó lo que había y quedó como un fulgor brillante y violento en el recuerdo de sus coetáneos, un advenimiento determinante para toda la poesía posterior. Después de la borrachera, con veinte años: punto final. Se fue a África, traficó con armas, dibujó mapas de lugares donde ningún blanco había estado antes. Y solo regresó para morir. Una última cesión a su mayor debilidad, la vuelta al hogar tras la desventura. Arthur Rimbaud, el poeta que ya no escribía, murió a los 37 años en Marsella, postrado ante una hermana devota y un cura tratando de robarle en el último suspiro un arrepentimiento al viejo niño que fue escribiendo Merde à Dieu! en todos los bancos de la escuela… Seguir leyendo

7. Mike Ehrmantraut, la palabra del hombre triste | por Ulises Argandona

Mike en Better Call SaulCuando Breaking Bad finalizó, la mayoría de sus millones de seguidores en todo el mundo sonrieron, en un gesto de aprobación amarga. Lo que había comenzado siendo un extraño relato en los polvorientos parajes de Nuevo México, con el ritmo propio del desierto, finalizó un una explosión de fuegos artificiales en la noche llena de espectadores. El experimento del protagonista convertido en antagonista se había demostrado brillante. Pero la historia, impecablemente narrada en las primeras temporadas, se resintió a partir de la cuarta, y solo el acertado final consiguió pasar el tupido velo. La reiteración de zancadillas argumentales, el colocar una vez tras otra a los protagonistas en situaciones sin salida aparente, crispó con razón a más de uno. Como contrapartida, había dejado unos cuantos personajes superlativos, sobre cuyo atractivo había descansado buena parte del éxito final de la serie… Seguir leyendo

6. El himno del desprecio eterno a los pijos del mundo | por Rubén Díaz

Hace unos días me topé, después de muchos años, con un viejo conocido de mi barrio de la infancia. Él iba conduciendo y no paró en el paso de cebra que yo me disponía a cruzar. Me cagué en sus muertos y me acordé de una canción que se hizo famosa en aquella época en que ambos vivíamos en la misma calle: Common People, de Pulp. 

Los primeros años 90 fue un tiempo de cosas imprevistas. Una de ellas ocurrió en Inglaterra. En 1995 un grupo de pop de Sheffield, que había vivido con poca o ninguna gloria más de una década de carrera, a pesar de firmar cuatro discos tan enormes como desapercibidos, sin haber hecho otra cosa que fajarse y resistir cantando poprock en pequeños locales durante la dictadura del techno y del house discotequeros, dio uno de los conciertos de la década, poniendo con el corazón en un puño a cien mil personas en el cierre del festival de música más importante de Inglaterra —y cabría decir del mundo… Seguir leyendo 

5. La tumba del brigadista que el franquismo no pudo encontrar | por Esther Dávila

John Cookson murió con 25 años lejos de su Wisconsin natal, cerca de la desembocadura del río Ebro. Fue en septiembre de 1938, tan solo diez días antes de que Juan Negrín, el presidente de la Republica, anunciase en la sede de la Sociedad de Naciones que el gobierno español había decidido retirar del campo de batalla a las Brigadas Internacionales. De esta manera, John Cookson fue uno de los últimos brigadistas que perdieron la vida en España, también uno de los últimos voluntarios norteamericanos caídos en combate. Su figura ha trascendido después de tantos años no solo por el hecho trágico de su muerte en los estertores de la guerra para los internacionales, sino por varios factores más: por su personalidad singular, por la conservación de unas conmovedora correspondencia postal con su padre mientras estaba en el frente, por el relato de su amistad con Clarence Kailin —otro veterano de la guerra en España— legado por éste, y por la fantástica historia de su tumba convertida en símbolo secreto durante el franquismo… Seguir leyendo 

4. Vivian Maier, el enigma decisivo | por Olvido Rus

Tanto talento, tanto misterio. Pasan los días, después de conocer la historia de Vivian Maier, y permanece una fascinación enfebrecida. Hay algo inconmensurable y malsano. Demasiadas preguntas en el precipicio de la especulación. Desde hace cinco años, las fotografías que hizo esta mujer el siglo pasado han corrido de muro en muro, por internet, museos, galerías. Un sinfín de instantáneas tiernas, amargas, íntimas, profundas, inteligentes, mordaces, maravillosamente humanas. Antes, una desconocida absoluta. Nadie había oído ni visto jamás nada sobre una fotógrafa llamada Vivian Maier. ¿Cómo es posible? Su obra está a la altura de un Cartier-Bresson o un Doisneau. Artística y técnicamente, una figura de primer orden, una de las mejores cámaras urbanas del mundo. Pero Vivian Maier nunca ejerció profesionalmente, es más, disparó cerca de ciento cincuenta mil fotografías a lo largo de medio siglo y apenas llegó a revelar algunas pocas decenas… Seguir leyendo

3. Qué sería de nosotros sin el capítulo 7 de Rayuela | por Ulises Argandona

El lector podrá leer el siguiente texto de dos maneras: una reducida, en la que continuará leyendo el siguiente párrafo a continuación de estas líneas, que pertenece a Julio Cortázar, y saltando después de él al penúltimo párrafo del artículo, igualmente del escritor argentino; de esta manera habrá leído en su integridad el capítulo 7 de Rayuela, de una manera confusa y precaria, por lo que se recomienda que acuda a la obra original para disfrutarlo como merece. También tiene la opción de leer el artículo en toda su extensión, donde encontrará una difusa teoría sobre la importancia de tal texto cortazariano Seguir leyendo

2. Los monarcas retrasados | por Olivia Camp

Carlos II, por Juan Carreño de Miranda (c. 1685)Antiguamente existía la saludable tradición en España de retratar en palabras y dibujos a los ricos y poderosos del país de forma satírica, exagerando grotescamente lo más ruin y característico de los dirigentes estatales. Una reacción lógica ante el oficial relato de los hechos y la Historia de los libros de texto. En un país secularmente monárquico, las sucesivas familias reales se significaron como centro de las burlas populares. Como fuente de inspiración, la monarquía española no ha dejado de generar motivos para su risión… Seguir leyendo

1. Julen Guerrero, la historia triste de un hombre feliz | por Eduardo Corrales

La historia de un hombre feliz puede ser una historia triste. Cuando un relato trasciende al individuo que lo protagoniza, ya no es sólo una historia, sino varias. Por una parte la historia de sí mismo para el hombre feliz. Por otra la historia de lo que representa ese hombre más allá de él. Con Julen Guerrero pasa algo así.

Hay personas que ven brotar, crecer y florecer el sueño más enraizado en lo profundo de su identidad, y a cuya sombra pueden recostarse el resto de sus días. La sensación, todo el mundo puede imaginarlo, ha de ser inconmensurable, dominadora de todo el tiempo de la vida. ¿Cuántos niños no habrán soñado con ser jugadores profesionales de fútbol, con vestir la camiseta del equipo de sus amores, convertirse en ídolos de su pueblo? ¿Cuántos adultos no siguen fantaseando con ese sueño imposible? Julen Guerrero, vizcaíno, del Athletic Club de Bilbao, consiguió eso. Su historia es conocida, la del mayor fenómeno mediático del fútbol moderno español… Seguir leyendo

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