El Nobel de Dylan, la polvareda que se fue con el viento

Ilustración de Bob Dylan, por la Academia Sueca. (Y negativo).

La polvareda que levantó la concesión del Premio Nobel de Literatura 2016 a Bob Dylan fue espesa y un tanto tóxica. Tiempo después, se fue disipando. De aquellas diatribas nos quedan varias historias. Ruben Díaz y Marcos Pereda polemizaron elegantemente —quizás demasiado elegantemente— sobre por qué sí o y por qué no merecía el músico norteamericano tal reconocimiento. Además, Roberto Martín Maiztegui nos dejó nuevas reflexiones sobre dicho premio. Sea como fuera, lo que supuso, fuera de toda duda, fue un interesantísimo debate literario y artístico.

Pasado un tiempo, recopilamos todo lo que publicamos a tenor del Nobel literario de 2016, que no fue poco, y sobre todo, que no fue de interés pasajero. Si la polvareda se fue con el soplo del viento, nuestros artículos no.

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Bob Dylan SÍ merece el Nobel, o la mañana de los cristales rotos | por Marcos Pereda

La del 13 de octubre de 2016 fue una mañana de cristales rotos. Ese día la Academia sueca anunciaba la concesión del Premio Nobel a Bob Dylan por, más o menos, renovar estilística y poéticamente un campo ya tan sumamente fértil como es el de la canción popular norteamericana. Apenas unas palabras, leídas por una amable señorita, y el ruido sacude al mundo. Cristales rotos. Miles de monóculos que caían de los rostros hieráticos de los puristas, sorprendidos al ver mancillado su premio preferido, ese que critican inmisericordemente cada doce meses. Se cuenta que hubo algunos ataques de pánico en ciertas cafeterías de cadenas estadounidenses, que más de uno se tiró con fuerza de sus barbas, totalmente hi(p)stérico. Que, incluso, se vieron casos de connaiseurs que solamente pudieron recuperar el habla después de la tercera o cuarta infusión de té recién recolectado en el Tíbet por niños participantes en convenios de comercio justo. Pardiez. Menos mal que tenemos al mayordomo para tales menesteres, porque yo hoy no estoy para nadie. En fin, otro monóculo y a seguir con mi vida. Néstor, alcánceme por favor el tomo de Filosofía Escolástica, que deseo repasarlo. Y así… Seguir leyendo



Bob Dylan NO merece el Nobel, pero sin dramas (por favor) | por Rubén Díaz

Bien pensado, tal vez Dylan sí que merezca el Nobel de Literatura. Qué diablos, claro que lo merece, tanto o más que nadie. ¡Está hecho a su medida! Puede resultar extraño que un artículo que dice en su título que Bob Dylan no merece el Nobel de Literatura, arranque dudando de sí mismo, incluso contradiciéndose. No se alarmen, no es un error tipográfico en el título, es solo una forma de jugar, de ser un poco posmoderno, y de comenzar introduciendo un tema necesario para centrar el debate sobre el dichoso premio: que el Nobel no significa ya nada, si es que acaso lo hizo en algún momento, que el Nobel, como distinción, no distingue ni la paja del trigo, evidentemente reconocido como una herramienta más de propaganda cultural, eso sí, la mejor y más acabada de cuantas herramientas de este tipo hayan existido. En ese sentido, Bob Dylan merece el Nobel, o al menos no lo desmerece lo más mínimo. Dicho esto, a partir de este momento nos referiremos no a si Dylan merece el Nobel literario, sino a si Dylan merece algo así como lo que pudiera ser la más alta distinción mundial por una contribución al mundo de la literatura. Así visto, no, Bob Dylan no merece el reconocimiento en forma de premio más importante de la literatura mundial… Seguir leyendo

Bob Dylan o el valor de la palabra | por Roberto Martín Maiztegui

Pájaros muertos, gorriones sin alas. Creo recordar que eso le parecían a Leonard Cohen, despojadas de música, las letras de sus canciones. Y puede que tenga razón. Pocas veces una letra es tan poderosa como para extraerla de su entorno natural y que siga causando el mismo efecto. No sé si os ha pasado alguna vez: escuchas una canción que te remueve el espinazo, coges el móvil, seleccionas la estrofa más emocionante, la escribes en un mensaje y se la envías a alguien. En ese instante, aquellos versos que resonaban en tu cabeza como en una catedral se extienden ante ti como un cadáver.

Con la concesión del Nobel de Literatura a Bob Dylan muchos han reclamado, precisamente, que puestos a reconocer la labor literaria de un músico, la obra del propio Cohen sería más idónea. Es probable que lleven razón, pero cabría aclarar que el mejor escritor de letras de canciones no tiene por qué ser el mejor escritor de canciones… Seguir leyendo

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