‘Arthur’, las postales costumbristas de Ray Davies

La primera vez que escuché a The Kinks fue de adolescente a través de una cinta de cassette que me grabaron. Abría la selección la canción Days y el amigo que me la pasó, con más voluntad que pericia en el mundo del registro sonoro, había empezado a reproducir el LP de origen a 45 revoluciones, de forma que la voz de Ray Davies sonaba como un coro de pitufos. A los pocos segundos había cambiado sobre la marcha la palanca de la velocidad del tocadiscos a la posición más adecuada de 33 rpm, produciendo una suerte de estiramiento del sonido de la canción que asemejaba una parodia del efecto Doppler. En cualquier caso y aunque es una de mis canciones preferidas del grupo, se trata de una anécdota que no viene mucho a cuento, porque Days no aparece en el disco que centra el tema de este artículo, que es Arthur o el declive y caída del Imperio Británico

Un título más que rimbombante para uno de los discos más interesantes de la época dorada de The Kinks, la que se abre con Something Else en 1967 y se cierra tres años más tarde con Lola Versus Powerman and the Moneygoround, Part One (hablando de títulos rimbombantes…). Tras unos inicios de la banda sesgados hacia el R&B y el rock más clásico y jalonados por temas como You Really Got Me, All Day and All of the Night o Tired of Waiting for You, en esta etapa siguen un impulso a hacer cosas distintas, entendemos que detrás de la estela del Rubber Soul (1965) de The Beatles y de Aftermath (1966) de Rolling Stones, obras que inician una evolución estilística de los respectivos grupos.

Lo destacable de Arthur es que es el primer proyecto conceptual de Ray Davies, es decir, un LP concebido como un todo en el que cada tema está relacionado con una idea o historia principal. Supone una ruptura con la costumbre previa de la época en la que los discos de larga duración no eran más que contenedores para agrupar canciones sueltas que habían salido previamente como single. De hecho, parte de una propuesta audiovisual de Granada Television de grabar una ópera pop (un formato muy de moda, puesto que Tommy de The Who salió ese mismo 1969) sobre el auge y declive del Imperio Británico.

A primera vista parecía un producto un tanto rancio y casposo, pero a Davies le enganchó. Desde la perspectiva estilística, The Kinks siempre se mantuvieron muy relacionados con la cultura tradicional inglesa. Mientras que Beatles y Rolling Stones daban un paso adelante hacia la psicodelia y la experimentación musical, la banda de los hermanos Davies (Ray y Dave) parecía retroceder y volver a sus raíces, al vodevil y los sonidos de music hall inglés con los que habían crecido en su casa familiar del Nº 6 de Denmark Terrace en el londinense barrio de Muswell Hill. Pero además, todo lo victoriano estaba de moda en aquella segunda mitad de los 60: el nieto de la reina Victoria, el kaiser Guillermo II, era el protagonista del tema de éxito en 1967 I Was Kaiser Bill’s Batman de Cook y Greenaway, el militar y político Lord Kitchener había cedido su nombre a una de las boutiques de Portobello Road más trendies entre la juventud, I Was Lord Kitchener´s Valet, y el aire retro de los uniformes decimonónicos era exhibido con ademán vanguardista por el mundo del rock, desde Mick Jagger y Jimi Hendrix, hasta los Beatles en Sgt. Pepper

El caso es es que finalmente la televisión se echó atrás y no hubo documental, pero The Kinks continuaron adelante con la idea de Arthur, aunque reorientando el rumbo del LP hacia lugares comunes para los autores incluyendo elementos autobiográficos. Las pistas del disco recrean el último día en Inglaterra de una familia que emigra a Australia a vivir y a trabajar. Se trata de una experiencia real vivida en casa de los Davies cuando la hermana mayor de Ray y Dave, Rose, contrae matrimonio y parte hacia ese país. Es un suceso que impacta con fuerza en la personalidad del joven Ray Davies, como una especie de pérdida de un familiar, especialmente teniendo en cuenta que de pequeños habían tenido que afrontar el fallecimiento de otra de sus hermanas, Rene, a la que le falló el corazón durante una noche de baile. La ausencia de Rose ya había sido reflejada en la discografía de The Kinks a través del tema Rosie, Won’t You Please Come Home que aparecía en el álbum Face to Face de 1966.

De esta forma Arthur da el nombre a un ciudadano inglés de clase media cuyo hijo Derek y su familia se van a vivir a Australia. Se trata de una referencia a Arthur Anning, el cuñado de los hermanos Davies y marido de la hermana emigrante Rose. En la historia que se cuenta en el disco no ocurre nada en particular, de hecho no hay historia: la última comida de domingo de la familia del hijo que parte con sus padres y un paseo en barca. Y sin embargo, las canciones ponen en evidencia la maestría de Ray Davies para retratar con pluma costumbrista los personajes y las situaciones de la vida cotidiana. Porque ante todo, el líder de The Kinks era un observador silencioso de la realidad circundante, un rapsoda de los anhelos y de las circunstancias en las que se ve envuelta la clase media británica.

Su habilidad como escritor es precisamente el saber dibujar los caracteres con los que se topaba a diario, las situaciones comunes y sin aparente interés. Entre los más agudos testimonios que salen de su guitarra encontramos Shangri-la, una mini suite de cinco minutos, cuyo protagonista es un hombre común cuya máxima aspiración en la vida es conseguir una casa en propiedad, en palabras de Davies: “encarnaba todos mis pensamientos, temores, esperanzas y aspiraciones de una clase que se movía desde pisos de apartamentos hasta casa en propiedad… y cambiar de clase”.

Shangri-la es el gran temazo que esconde este LP y para algunos, como Johnny Rogan, biógrafo de Ray Davies, el resto de canciones no está a la altura de esa inmensa sátira de la clase media inglesa. No estoy de acuerdo. Consideró que, a pesar del corsé temático que limita el vuelo libre de la obra, estamos ante una serie de composiciones excepcionales, empezando por dos títulos con vocación de single pegadizo como son Drivin´ y Victoria. Luego están aquellos temas de corte político que tampoco desmerecen, como Mr Churchill Says, Yes Sir, no Sir y Brainwashed. Finalmente, son también destacables el festivo y playero Australia y el irónico She Bought a Hat Like Princess Marina, en el que Davies se mofa de las ansias de aparentar de las clases bajas sometidas y sumisas (“Se compró un sombrero como el de la princesa Marina/Para lucirlo en todos sus eventos sociales/Lo lleva puesto cuando está limpiando las ventanas/Lo lleva puesto cuando está frotando las escaleras”). Deliciosamente cruel.

La productora Granada desestimó el proyecto de documental en el último momento por considerarlo excesivamente extravagante. No obstante, el disco siguió adelante y salió al mercado en el Reino Unido el 10 de octubre para hacerlo coincidir con el lanzamiento en Estados Unidos. La crítica lo recibió positivamente, pero con frialdad, quizá porque ya había sido ensombrecido por el éxito masivo de Tommy de The Who.

En EE.UU. el LP no consiguió entrar en el ranking Top 100 de Billboard y sin embargo recibió las máximas alabanzas del prestigioso crítico Greil Marcus desde las páginas de Rolling Stone: “Arthur es sin duda el mejor disco británico de 1969. Demuestra que a Pete Townshed le quedan mundos por conquistar y que a los Beatles les queda mucho que hacer para ponerse a la altura”.

Aquella cinta de cassette de mi adolescencia con la que abría este artículo contenía dos temas de Arthur que siempre me han entusiasmado, la juguetona Victoria y la seudo épica Shangri-la. El 7 de mayo de 2007 fui a la sala La Riviera de Madrid a ver tocar a Ray Davies en un concierto magnífico en el que cantó buena parte de los éxitos de The Kinks. Y no interpretó ninguna canción de Arthur. Una pena.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies