¿Se ha vuelto loca Esperanza Spalding?

Emily es totalmente opuesta a Esperanza: lleva gafas, trencitas, tenis de colores y dice palabrotas. No tiene contrabajo; lleva un bajo eléctrico, toca el piano, se sube a una tarima, baila, grita, levanta el puño, se retuerce y salta.

Emily era antes Esperanza. ¿Se ha vuelto loca? Tal vez su compromiso creativo puede llegar a tacharse de antesala de la locura, pero parece que aquí de momento nadie va a cortarse una oreja.

esperanza-spalding¿Emily D+ Evolution o Esperanza Spalding? / Imagen: Web oficial Esperanza Spalding.

Esperanza Spalding ya había avisado de que quería ir más allá de los límites del arte musical, de su representación en directo, durante la gira de Chamber Music Society, en 2011, tanto en sus declaraciones como en su música. Al principio de cada uno de aquellos conciertos veíamos en el escenario un sofá y una copa de vino; Esperanza llegaba, se sentaba, se descalzaba, tomaba un trago y tras una introducción del cuarteto de cuerda cogía el contrabajo y empezaba la actuación en sí. Esta pequeña representación le daba un delicioso matiz onírico al asunto.

La gira siguiente, Radio Music Society, fue de tipo convencional en lo que a puesta en escena se refiere. La intención de Spalding era devolver el jazz a los 40 principales, así que montaba un concierto de banda de jazz de los de toda la vida. Esa gira duró casi tres años, de 2012 a 2015. Con este espectáculo asentó su papel y su imagen de forma definitiva: la chica del pelo afro y el contrabajo, jovial, espontánea y dulce.

Si el jazz es improvisar, dejarse llevar, Spalding lo traslada ahora también a la escenificación. Todo está desmadrado en Emily D+ Evolution, pero con dirección de escena. Es teatro-jazz: se siguen unas directrices, pero la sensación de libertad es total. Es más: el personaje de Emily pervive una vez se acaba el show y se apagan los focos. Es Emily la del backstage, la de las entrevistas y puede que la que llega a casa agotada y se desploma en el sofá. A lo mejor en vez de vino ahora se toma un batido de fresa. ¿ Cabe mayor compromiso con el jazz? El ego aniquilado (Esperanza/Emily practica la meditación ) por el bien de la canción.

Por suerte o por desgracia, ya no hay regocijo ni espanto en la masa de espectadores que observan estos avatares estéticos y/o artísticos. No más peleas en el barro entre los defensores de la tradición y los rupturistas, no más pulsos entre apocalípticos e integrados. Nadie va a ir a devolver el disco porque no sea jazz ni de cerca, porque no suene ningún contrabajo. Ninguna rotura de camisa. No estamos en 1979. Por suerte no se ponen cortapisas a la búsqueda y a la evolución; pero por desgracia parece que ya a nadie le importa hasta el punto de sentirse ofendido. Es una pena: el arte ya no marca la vida de los pueblos y las generaciones. (Vaya, me estoy poniendo apocalíptico mientras me integro…).

La ruptura se anuncia en Youtube. En el videoclip de Unconditional Love, Esperanza desaparece y surge Emily. ¿Quién de ellas se quedará? Supongo que surgirá una nueva Spalding sin ataduras, ni con el pasado ni con lo que cabe esperar de ella. Ningún terremoto, ningún grito de “¡Judas!”. No estamos en 1966. Por cierto, una de las canciones de Emily D+ Evolution se titula Judas… y es todo suavidad.

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