El penúltimo perro loco

El siete de noviembre murió Leonard Cohen, el canadiense más neoyorquino, el poeta de voz susurrante y tranquilizadora. Cuando se supo, varios días después, todos los telediarios de Occidente abrieron con alguna canción, con imágenes del cantante, con un Hallelujah o un So long Marianne, la Sexta con El partisano, la Cinco con Suzanne, cada editor pensando en su público.

leon-russell-efeLeon Russell / Foto: EFE.

Una semana después abandonó el mundo Leon Russell sin que los telediarios le dedicaran un segundo. El niño prodigio, el músico todo-terreno, pianista, guitarrista, cantante, compositor y productor. El genio que grabó con los Beatles, con los Rolling Stones, con Bob Dylan, con Ike & Tina Turner, y al que si hubiera que recordarle por uno solo de sus trabajos, sin duda sería por la gira de Mad Dogs & Englishmen con Joe Cocker. Setenta y dos bolos por Norteamérica, más de veinte músicos, llegaron a juntarse treinta y cuatro personas sumando las coristas. Quienes lo vivieron hablan de cada actuación como una fiesta colosal y no hay más que ver los vídeos filmados para apreciar la hondura de la diversión; los efectos de los psicotrópicos se dibujan en las caras, en los movimientos espasmódicos de Joe, en el deambular de Leon deslizándose como si flotara por el escenario. Si Hunter S. Thompson hubiera viajado con los perros locos como Robert Greenfield viajó con los Stones durante su gira americana, hoy tendríamos una crónica sabrosa y psicodélica además de un disco en directo excepcional y una película. Pero toda juerga salvaje tiene que terminar algún día y cuando llega la hora, el bajón es proporcional a la subida. Todos salieron heridos de la gira, sobre todo Joe y Leon. Joe, afectado de una severa depresión y alcoholismo estuvo dos años sin cantar recluido en Sheffield. Pero eran jóvenes y se recuperaron. Bobby KeysCarl Radle, Joe Cocker se fueron antes que Leon. Otros como Rita Coolidge siguen con nosotros, han pasado cuarenta y cinco años desde aquello. Los setenta fueron mágicos, disipados, libres y cándidos como la música que generaron. Y esa música seguirá con nosotros hasta que nos llegue la hora de bajar el telón y no haya mas bises. Como el Bird on the wire que une a Leonard con Joe y Leon, aunque la televisión no lo cuente.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies