‘El extranjero’ y Ernst Ludwig Kirchner

Miro por la ventana, llueve. Leo la última página y cierro el libro. Tras eso lo dejo sobre la mesa. Es El extranjero, la famosa novela de Albert Camus. Albert Camus siempre me ha recordado a Joe Strummer, no sé porqué.

En la contraportada del libro viene escrito en grande que gracias a esa obra, en 1942, saltó a la fama. No sé si será cierto. Si lo pone ahí supongo que será verdad.

Cuando pienso de nuevo en ello tengo la sensación de haber terminado de leer un libro de Ernst Ludwig Kirchner, pero eso es imposible, porque Ernst murió en 1938 y los muertos no escriben libros, además de que está escrito originalmente en francés y los muertos tampoco entienden de idiomas, no saben ninguna lengua.

El caso es que no sé si Kirchner escribía, creo que no, pero podría haber escrito esa novela.

grupo-de-artistas-1927-kirchner(Izq. Un grupo de artistas, 1927 / Ernst Ludwig Kirchner)

Meursault tiene el mismo aire que esos tipos que aparecen en el cuadro Un grupo de artistas (1927), distante de todo, quizá el mismo rostro que aparece en el lado izquierdo de la composición, mirando de perfil y como inmerso en sí mismo, lo que le importa casi menos que todo lo que le rodea, aunque esto solo podría pasar si la iluminación que recibe bajo el rostro del cielo en el último capítulo, si esa alternativa aplastantemente imposible de haber tenido otra vida, hubiera podido darse, porque Meursault no era ningún artista. Meursault no era nadie, era un absurdo, una abstracción. Un autómata alejado de lo que debería ser un humano.

María podría ser esa Fränzi ante una silla tallada (1910), o alguna de las chicas desnudas que aparecen en las pinturas, todas ellas distorsionadas pero planas, sinuosas, bellas, desfiguradas y, en cierto modo, apáticas y desamparadas, como buscando algo que las saque del cuadro, como María declarando en un juicio en favor de la inocencia Meursault, dibujada en la novela simplemente como un ser bello y, en cierta manera, estúpido y anecdótico.

Camus escribió un libro sobre la pérdida. Todos y cada uno de los personajes pierden algo que parece ser, para ellos, lo más importante que tienen, algo completamente imposible de recuperar, algo que les supone tan doloroso que llega a ennegrecer el curso de sus vidas, monótonas y carentes de sentido, lo que, en realidad, ya lo eran mucho antes. Antes incluso de que la historia que se cuenta llegue a tener lugar. Un libro de perdedores.

kirchner-franzi-ante-una-silla-tallada(Dcha. Fränzi ante una silla tallada, 1910 / Ernst Ludwig Kirchner)

Esa sensación es clásica en las obras del pintor alemán, esa sensación de hastío reflejada en las figuras a partir de sus cuerpos. Otra idea que se muestra es la pasividad ante las escenas que suceden delante de los propios presentes, como el guarda de Artilleros (1915), como un Meursault que ve como su propia vida se precipita hacia la fatalidad y, simplemente, se muestra, con respecto a sí, como un espectador más, desproveyéndose del control que pueda tener de su devenir.

Meursault parecía tener la capacidad de adaptarse a todas las situaciones, porque era indiferente a todo y nada realmente era de verdad importante. Cualquier cosa que perdiese era reemplazable o, simplemente, no era indispensable. Se podía vivir sin eso. Era cosa de acostumbrarse. La única forma de hacer que sintiese la misma perdida que los demás personajes era quitándole la vida.

No sé, supongo que tiene sentido, y que Fränzi podría ser María perfectamente.

Se ha hecho de noche y aún sigue lloviendo.

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