DJ Shadow, pieza a pieza

Disculpen si comienzo hablando antes de mí y le quito protagonismo al tema que hoy nos ocupa, que más tarde descubrirán cuál es, pero creo que dicho asunto se lo merece. 

Bien, yo procedo de una ciudad, Sevilla, donde la dualidad impera: o eres del Sevilla o del Betis, o eres del Hospital Virgen del Rocío o del Hospital de La Macarena, o eres de la Virgen de Triana o de la Virgen de La Macarena. Entiéndase que es una exageración, porque los dos últimos ejemplos me dan bastante igual. Pero viene a colación para decirles que entiendo muy bien las dualidades en los gustos de las personas y sus consecuentes rivalidades, en cualquier campo de la vida. Como la música, que es lo que nos atañe. Siempre han existido esa clase de personas que renunciaban a la música electrónica, con samplers… todo aquello que no fuese orgánico y se bastase de un bajo, una guitarra y una batería para comenzar a tocar, sin más complicaciones. Por otro lado, aquellos que sí disfrutan de aquella música que utiliza elementos no ‘naturales’. Porque la música moderna, y con moderna me refiero de los años 50 a esta parte, no existiría si no fuese por la electricidad. 

¿Han visto alguna vez aquellos espantosos anuncios en los que un transeúnte desconocido diferencia, con los ojos cerrados, dos productos casi idénticos en apariencia pero de propiedades milagrosamente diferentes? Ya saben, “no puedo creer que sea light, no puedo creer que sea desnatada, no puedo creer que esté muerto…”. 

dj_shadow-endtroducing-photo_coverImagen que sirvió de portada para Endtroducing (1996) / Foto: DJ Shadow.

Pongamos a unos puristas de lo orgánico, o a ustedes mismos, si no son tan cerrados de mente, ante el Endtroducing de DJ Shadow. Pero sin decirles de quién es, tan siquiera, que el término DJ asusta mucho y huele a ‘tocapendrives’. Bien, encontrarán un álbum tranquilo, que fácilmente pasa del trip hop al jazz o al funk. Si además lo han disfrutado, mejor que mejor. Y ahora es cuando viene la sorpresa: en 2001 este álbum recibió el Record Guiness por ser el “primer disco completamente sampleado”. Todo es un corta y pega de una hora, hablando mal y pronto. 

Así es, Joshua Paul ‘Josh’ Davis, la persona tras el pseudónimo, hizo un disco completo con un AKAI MPC60, que es un pequeño instrumento electrónico, un teclado de 12 beats que reproducía ritmos de batería (como el Casio ese cutre que todos conocemos, pero algo más sofisticado) una mesa de DJ (lógicamente) y un prematuro sistema de Pro Tools. 

Esas fueron las herramientas, pero la materia prima provenía de los miles de discos que tenía en su colección (se estima que a día de hoy tiene unos 60.000 álbumes en su discoteca personal) y que iba acumulando en sus visitas a Rare Records, una tienda de su Sacramento (California) natal. De ahí que la portada del disco sea la que es. Un homenaje al lugar donde se originó su debut. 

Shadow no apareció de la nada, claro. En el 89 empezó siendo DJ en el sentido estricto de la palabra, en la radio de la Universidad de California. Pero el chico demostró tener talento para esto de samplear música, unir unos trozos de canciones con otros (y para el listo de turno que tan fácil le parece, pruebe a hacerlo usted), ponerles un ritmo… En cualquier caso, Josh impresionó al cazatalentos de la discográfica Hollywood BASIC, Dave ‘Funken’ Klein para que produjese música e hiciese remixes. No parecía gran cosa, a priori, pero por algo se empieza. Su primer trabajo fue para la banda de hip hop, Lifers Group, remezclando su corte Real Deal. Si comparamos ambos temas, tanto el original como el remix, veremos un sonido distinto, aunque realmente no alteraba los elementos claves del tema. 

Lo curioso del primer trabajo de Shadow es que Lifers Group era un grupo de gangsta rap en el sentido más estricto de la palabra. Si bien los N.W.A. eran unos chungos que hablaban sobre la violencia de su barrio, Lifers se caracterizaban por ser una banda cuyos miembros estaban en la cárcel de Nueva Jersey. En efecto, un grupo 100% carcelario. Ya se pueden imaginar que las letras no eran especialmente fantasiosas.

Lo interesante estaba en la Cara B, un tema ‘propio’ de Shadow: Lesson 4, un breve pero vertiginoso viaje por la música (socialmente considerada) negra moderna. 

Gracias a dicho single y a una bestialidad como era Enthropy, un solo corte de diecisiete minutos hecho, como han averiguado, únicamente de samples, James Lavelle, músico y propietario del sello británico Mo Wax, se fijó en él. Y es aquí donde las cosas se ponen interesantes. 

La relevancia de Lavelle y Mo Wax es tal que la música electrónica en los noventa, sin ellos, no sería lo mismo. Muy tópico, pero no por ello menos cierto.

Lavelle es más conocido por formar parte del grupo UNKLE, que crearía junto con otro productor, James Goldsworthy, y se convertiría en uno de los nombres clave de aquella década, con una influencia que llega hasta hoy día. El propio Shadow llegaría a colaborar en el debut del grupo, Psyence Fiction, donde había gente como Richard Ashcroft, Thom Yorke o Jason Newsted, pero esa es otra historia…

djshadow_contemplateJoshua Paul ‘Josh’ Davis, en su estudio / Foto: DJ Shadow.

Shadow fichó por el sello en 1993, y es aquí donde realmente comenzó a producir el sonido que explotaría en Endtroducing. In/Flux y las cuatro partes de What does your soul look like (dos de ellas se incluirían en Endtroducing, aunque no las mejores, a mi parecer) estaban ya invadidas por el Downtempo, los scratch, las voces habladas (generalmente diálogos), el uso adecuado de silencios… Y en cuanto a la instrumentación, cabían desde líneas de bajo funky, pasando por saxos, pianos, guitarras eléctricas limpias… Todo lo que se le pasaba a Shadow por la cabeza, ahí iba. Y además de una manera tan fluida que se creaba ese efecto del cual hablábamos antes. No parecía que nada fuese material propio, que todo fuese a partir de piezas sonoras ya existentes. Y sin embargo, así era. Generaba un ambiente de paz y tranquilidad. 

Podía asemejarse al hip hop, pero sin embargo, dicho género que estaba por explotar, se asociaba a algo más dinámico, activo e incluso agresivo. ¿Qué era esto? Se preguntaban en 1993.

El periodista musical Andy Perberton en 1994 lo tuvo claro, era trip hop. Término nuevo, que se aplicó no sólo a los singles de Shadow, sino también a unos chicos de Bristol, que dos años antes habían sacado su debut, titulado Blue Lines. Este grupo en cuestión también usaba bases provenientes del funk, el reggae, voces (estas no eran sampleadas) provenientes del soul, un trabajo de batería lento y pausado, elementos orquestrales incluso… Pero transmitía la misma sensación: el ambiente lo primero, por encima de cualquier instrumento o lucimiento personal. 

El mismo año que Shadow publicaba sus singles con Mo Wax, Portishead se presentaban al mundo con Dummy y al siguiente, Tricky, colaborador de los ya mencionados Massive Attack, sacaba su álbum en solitario Maxinquaye. Mientras tanto, un australiano, fan de Sinatra y la electrónica que residía en Reino Unido, sacaba su primer sencillo, titulado Clubbed To Death. Se llamaba Rob Dougan.

Podría poner más ejemplos y, si bien incluso las cabezas de lanza del incipiente género tenían sus diferencias notables, sus patrones en común fueron suficientes para agruparlos en ese nuevo término paraguas. Término que, a día de hoy, nadie sabe muy bien delimitarlo. Pues el trip hop siempre ha sido muy propenso al mestizaje musical. Incluso Damon Albarn, líder de Blur, caería bajo los embrujos de dicho género cuando fundó en 1998 Gorillaz, que, si bien se suele etiquetar como trip hop, ni siquiera en su debut homónimo encontramos un sonido puro, sino más bien una amalgama de este, con otras muchas influencias. 

¿Significa esto que Endtroducing sea un trabajo de esta escuela? Como hablábamos antes, es un estilo tan difícil de encajonar y que bebe de tantas vertientes, que sí, podría establecerse que es trip hop… en cierta medida. Las similitudes están ahí, pero no es un trabajo puro. También se le etiqueta como un disco de hip hop instrumental y no lo es completamente. Es, básicamente lo que Shadow decida que es, según el sampler que meta en determinado instante.  Pero a su vez, volvemos a lo mismo, los trabajos originarios del género (Blue Lines, Dummy, Maxinquaye…) contienen bases de funk, jazz, hip hop, música clásica… como Endtroducing. Así que, como la categorización se torna algo difícil, debe ser usted, lector, quien lo decida.

Sí es cierto que Endtroducing salió en el momento y lugar adecuados. Una Gran Bretaña que explotaba con sumo gusto este tipo de sonidos, y que provocó que el DJ recibiese una atención brutal en la escena británica, mientras que, para su sorpresa, en su Estados Unidos natal, la indiferencia fue casi unánime. Algo que pesó demasiado en el músico. 

Pero volviendo a lo estrictamente musical, Endtroducing se caraterizaba por ser un disco absolutamente imprescindible. En los singles previos, grosso modo, sabías por donde iban a ir los tiros, o si había cambios, no eran muy drásticos. Con la obra del 96, directamente pulverizó cualquier expectativa. Cada corte era un mundo distinto y, a su vez, todo quedaba encuadrado en la misma atmósfera. 

djshadow_Joshua Paul ‘Josh’ Davis, más conocido como DJ Shadow.

Como suele pasar, los primeros temas del disco suelen ser los más recordados, y en este caso, de manera merecida. Aunque no fuese sacada como single, la canción Building Steam With A Grain Of Salt, segunda en el disco, tras la introducción titulada como Best Foot Forward, ha quedado como la más representativa de lo que es Endtroducing. Con esa melodía de piano casi constante, acompañada de voces habladas y cuya calma se ve interrumpida por un solo de batería que nos llevará a un solo funky de guitarra… para, nuevamente, regresar al comienzo. 

Y sin embargo, The Number Song tiene un aire totalmente distinto, mucho más dinámico y movido, que mutará a la mitad de la canción de una manera totalmente inesperada. Pero al final, siempre regresará al origen del tema. Es curioso, porque canciones como esta tendrían un impacto en otros artistas mucho más adelante. El tratamiento de la batería, por encima de la base profunda y ronca (tomada prestada del Orion de Metallica) para crear un in crescendo, fue algo de lo que seguro que Rob Dougan tomó nota para su Furious Angels de 2002. 

Lógicamente, el factor sorpresa no quitaba que Shadow explorase sonidos más familiares, pues al fin y al cabo, estos le habían llevado al punto de salida del cual llevamos un rato hablando. No sólo por las dos partes de What does your soul look like incluidas (la primera y la última), que probablemente sean el punto débil de este Entroducing, y no por falta de calidad, sino por el mero hecho de reciclar. El por qué de este motivo, lo desconozco. 

Otro ejemplo podría ser Stem / Long Stem, de los cortes más ambientales de la obra, y que sigue esa tradición de Shadow de juntar dos temas en la misma pista, usando para ello el silencio. Y cómo no, se presenta como una canción larga, para no perder la costumbre. 

Cualquier cosa que a Shadow se le pasa por la cabeza introducir… ahí va. Se quedaría corto enumerar los géneros musicales en los que decide meterse según qué corte. Pero demuestra el enorme dominio de Shadow en términos de sampling. Coger momentos concretos de miles de temas disponibles en su discoteca privada, saber cuál encaja uno con otro y darles forma de tal manera que acaben siendo canciones por derecho propio. Es, en el fondo, otra manera de componer, que tiene el mismo mérito que el músico que parte de cero para crear un disco. 

Además, por su naturaleza, relativamente tranquila, nunca fue una obra de difícil escucha, de estas que a la décima pasada empiezas a cogerle el gusto. Incluso, si uno no es muy ducho en estilos como el trip hop o el ambient, puede disfrutarlo igual. 

Después de la sarta de piropos que he soltado, pueden imaginar que incluso, ya en su día, los críticos se rindieron ante la ópera prima del DJ californiano. No fue un trabajo infravalorado, ni mucho menos, y si DJ Shadow es una figura muy respetada en el mundillo de la electrónica (de culto, incluso) fue gracias a Endtroducing. Incluso años después sigue siendo introducido en las típicas listas de “1000 álbums que escuchar antes de morir” y similares. Aunque, personalmente, concuerdo con ellos, no quiero aburrirles con la avalancha de premios y galardones. Para algo está Google. Del mismo modo, encontrarán mil artistas que hablen maravillas de este disco y cuanto les influenció en sus caminos musicales. 

Con los años, y como era de esperar Shadow ha evolucionado musicalmente, ofreciendo cosas diferentes y colaborando con gente como Mos Def o Run The Jewels, ofreciendo material ‘propio’ y no sampleado. Por desgracia y como suele ser habitual, el DJ siempre ha estado en trabajos posteriores bajo la sombra de su propia herencia, con múltiples comparativas con su ópera prima, sacase lo que sacase. 

Aún con todo, Shadow ha logrado sobrevivir todos estos años con la máxima que primaba en Entroducing: hacer lo que le diese la gana. Nada mal para un chico que se propuso hacer un disco con sólo una máquina de samplings y otra de percusión. 

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