Grandísimos hijos de Millán Astray

El Comisionado de Memoria Histórica encargado de renombrar una parte del callejero madrileño trasladó una primera propuesta en la que incluía el cambio de nombre de 27 calles de la capital. Las 27 primeras son aquellas de “más visible y estrecha relación con el núcleo central” del franquismo. El borrador fue presentado al Ayuntamiento de Madrid en el pasado mes de julio, pero ha sido esta semana, pasadas las vacaciones veraniegas, que el tema ha entrado en polémica. El catalizador: las protestas de legionarios y del PP madrileño por el cambio de nombre de la Calle del General Millán Astray, que se verá convertida, en aplicación de la Ley de Memoria Histórica, en Avenida de la Inteligencia.

El pleno del distrito de Latina del día 15 de septiembre se vio convulsionado por la asistencia de una treintena de veteranos legionarios que, con el apoyo del Partido Popular en el distrito, se dedicaron a sabotear el pleno reivindicando la defensa del fundador del Tercio de Extranjeros y el mantenimiento de la calle en su honor. El PP de Latina defendió con una propuesta de ampliación del nombre de la calle el mantenimiento de tal honor al militar y propagandista de Franco. Poco después, Esperanza Aguirre salió también en defensa de Astray: “Es una ofensa para todos los caballeros legionarios que se le quiera quitar la calle”, dijo. El 24 de septiembre, en la Plaza Mayor de Madrid, se concentraron unos trescientos nostálgicos de la dictadura bajo el lema “¡Sí, calle Millán Astray!”. 

El reclamo del mantenimiento de honores a Millán Astray ha oscilado entre quienes le ensalzan como “héroe nacional” y azote de rojos, orgullosos de su fascismo, y quienes tratan de blanquear su figura, alegando que no participó en el Golpe de Estado del 18 de julio ni militarmente en la Guerra, por su invalidez. Los unos se retratan ellos solos, son los orgullosos de la muerte y no de la inteligencia. Los otros, sencillamente, mienten. No blanquean, falsean la Historia. Millán Astray, tuerto, cojo y manco, tuvo un papel preponderante en la guerra, como uno de los principales propagandistas de Franco y de sus cuadros en la retaguardia. La misma retaguardia donde estuvieron todos los altos mandos franquistas. Su labor como propagandista y su ascendencia, de línea dura, quedó inmortalizada para la Historia en la famosa discusión con Unamuno en la Universidad de Salamanca. En el Paraninfo, Miguel de Unamuno —el único intelectual de gran talla que apoyó la sublevación fascista, rector de dicha Universidad— hace, quizás, la única demostración de decencia que tuvo en aquellos tiempos —pero este es otro tema—, arremetiendo contra el discurso de ensalzamiento del odio, con referencias explícitas a Millán, que había estado agitando al auditorio con gritos de “¡Viva la muerte!”. En un momento álgido, encolerizado, el militar grita: “¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte!”. A lo que Unamuno, entre abucheos, replica aquello del “venceréis, pero no convenceréis” —síntesis de una respuesta algo más larga—.

La defensa del fascismo personificado por parte del PP madrileño, de su portavoz municipal —la inefable Esperanza Aguirre—, o de la franquista Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios —convocante de la manifestación de la Plaza Mayor— no puede sorprender. Son hijos de todo lo que representa Millán Astray. Hijos de la muerte victoriosa, hijos de la falta de inteligencia, hijos de la incultura, hijos de la barbarie, hijos del fascismo triunfador y nunca juzgado, ni sojuzgado. Son unos grandísimos hijos de Millán Astray, que es lo mismo que decir que son herederos de lo peor en lo que puede convertirse el ser humano. Y están orgullosos de ello. Lo sorprendente no es eso, porque tarados sin complejos los hay a puñados, y estómagos fascistas bien alimentados es lógico que sean agradecidos. Lo inconcebible es que en este país pueda seguir haciéndose apología del fascismo, como si se tratara de un derecho democrático. No solo hay que cambiar el nombre de las calles que honran al fascismo, hay que prohibir —sí, prohibir— que los fascistas salgan a esas mismas calles a hacer apología de la barbarie. Por justicia, por seguridad y por respeto a la paz.

25 de septiembre, 2016.

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