El náufrago eres tú

Decía John Donne, en un célebre poema, aquello de “la muerte de cualquier hombre me empequeñece, porque estoy ligado a la humanidad, por eso no preguntes por quién doblan las campanas, doblan por ti”. Lo mismo podría aplicarse a La necesidad del naufrago: no te preguntes quién es o dónde está, el naufrago eres tú.

Y el naufrago necesita. Necesita amor, necesita atención y necesita sexo; necesita dinero, necesita recuerdos, necesita seguridad. Porque lo dice el texto de la obra en, al menos, un par de ocasiones: “la vida va de necesitar, ¿no?”.

la_necesidad_del_naufrago_alfilLa necesidad del náufrago, la obra que habla de tu vida, todos los domingos hasta el 30 de octubre en el teatro Alfil / Foto: Sieteatro Producciones.

Eso es lo que hacen los protagonistas. El collage de historias que el equipo de Sieteatro sube al escenario, muestra un catálogo de humanas debilidades cuyo origen es la carestía. Y como de miserias todos andamos bien servidos, el que más o el que menos se reconoce (o debería) en la rabia y frustración, la melancolía, ingenuidad, o la ilusión por la vida de sus personajes.

De los muchos logros que se pueden atribuir a la obra de Pablo Canosales (la agilidad de la puesta en escena, frescura de sus actores y originalidad de las historias son algunos de ellos) el mayor de todos es colocar al espectador frente al espejo de su propia vida.

Los actores son cuatro pero bien parecen cuarenta: Víctor Nacarino, Diego Cabarcos, Javier Prieto y Carmen Valverde se quitan y ponen “disfraces” (metafóricamente hablando) con una facilidad que descoloca al espectador: todavía no hemos digerido una historia y ya nos han llevado a la siguiente. Garantía de entretenimiento. Porque al teatro, a veces, uno acude pensando que lo que divierte no hace pensar, y viceversa.

El naufrago es un viejo conocido de Madrid. Gozó de una envidiable salud escénica la temporada pasada en El umbral de la primavera, y de su periplo por festivales patrios ha vuelto a casa con premios importantes bajo el brazo (a saber, mejor dirección en el Festival Nacional de Teatro de Dos Hermanas, Sevilla, o el Premio Especial del Público en el de Navalmoral de la Mata, Cáceres, entre otros). 

Ahora el teatro Alfil abre sus puertas, para él, todos los domingos. Te las abre a ti, en realidad, porque ya habíamos acordado que el naufrago eres tú. No todos los días uno se enfrenta al grato y egocéntrico ejercicio de adivinarse en piel ajena: reírse de uno mismo, compadecerse, darse la razón o quitársela. Tú decides qué haces, tú decides quién eres.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies