Vincent van Gogh y las mujeres

De los 37 años que Vincent van Gogh vivió, solo se dedicó a pintar los últimos diez, pero le dio tiempo a dejar unos mil doscientos dibujos y más de ochocientos óleos. Su relación con el arte, no obstante, fue temprana. A los 16 años entró a trabajar en una importante compañía de comercio de arte de La Haya, que le destinó, cuatro años después, a su oficina de Londres, donde se enamoró de Eugénie Loyer, hija de la dueña de su pensión. Un año más tarde el destino del reciente veinteañero sería París, donde se volvería a enamorar, esta vez de un hombre: Jean-François Millet —figuradamente—, padre del realismo pictórico francés. A principios de enero de 1876, escribió a su hermano Theo para darle la noticia de que aquello del comercio de arte era una farsa —Theo también había entrado a trabajar en la misma compañía— y que le habían despedido. Tenía 23 años. Con su primer despido laboral y su primer desengaño amoroso a cuestas, se sumergió en la lectura de la Biblia. Estudió en Amsterdan para pastor y fue enviado a Borinage, una comarca minera de Bélgica, limítrofe con Francia. La predicación con el ejemplo, viviendo en las mismas o peores condiciones que los mineros en aquella zona gris, por la lluvia y por el carbón, le granjeó la cercanía de sus gentes, pero la enemistad de sus superiores eclesiásticos. Le fue retirado el permiso para predicar. Era, en cierta manera, su segundo despido laboral, y una nueva desilusión. En julio de 1880 escribió a su hermano Theo, para comunicarle que la iglesia también era una farsa, y que canalizaría su fe y centraría su apostolado en la pintura. Le quedaban, justo entonces, diez años de vida.

Van_Gogh_The_Novel_Reader_1888_Private_collectionLa lectora de novela, 1888 / Vincent van Gogh. (Galería al final del artículo)

La hija de la posadera de Londres no sería la única mujer que le quitaría el sueño a Vincent. Su relación con las mujeres quedó plasmada en más de ochenta pinturas, la mayor parte de ellas realizadas en 1885, el ecuador de su carrera artística, especialmente dedicadas a reflejar la pesarosa vida de las mujeres campesinas.

El primer cuadro de Van Gogh en el que aparece la figura femenina es de 1881 —quizás comienzos de 1882—, se trata de una mujer sentada, cosiendo, a la que vemos de perfil y de cuerpo entero, protagonista única de la imagen. La influencia del realismo francés es evidente. No tanto en sus siguientes obras de mujeres, tres cuadros de 1882 de mujeres solas en la naturaleza. En uno de estos cuadros, son dos las mujeres que aparecen, pero parecen igual de solas que si no compartieran espacio con nadie más. Aquí el realismo se combina con una inspiración romántica. Hay más de Turner que de Millet. Las solitarias mujeres de sus bosques tienen que ver, quizás, con el ideal representado por su segundo fracaso amoroso. El 12 de abril de 1881 Vincent regresó a la casa paterna, en Etten. En el verano la casa recibió la visita de Kee Vos, prima de Van Gogh que tenía un hijo de 4 años y se había quedado viuda recientemente. Vincent se enamoró de manera fulgurante y le propuso matrimonio, a lo que ella respondió con una indignada negativa y aspavientos, antes de marcharse rauda de vuelta a Amsterdam. Él la siguió a la ciudad, lo que terminó de provocar la más airada —y lógica— reprobación de todos los miembros de su familia. El desengaño tras el episodio enamoradizo con Kee generó uno de los cambios importantes en el devenir de Van Gogh.

Vincent se fue a La Haya. Y allí creó una de las piezas más famosas de su obra, no un óleo, sino un dibujo a lápiz en una lámina de 27×44 centímetros, titulado Dolor. En él, de perfil, una mujer desnuda y embarazada está sentada en el suelo, con la cabeza escondida en un gesto de recogimiento fetal. La modelo del dibujo se llamaba Clasina Maria Hoornik, conocida como Sien, una prostituta a la que Vincent conoció en enero de 1882, al poco de legar a la ciudad. Sien vagabundeaba con su hija de 5 años. Es difícil saber qué movió a Vincent para irse a vivir con Sien, si un sentido del deber y la compasión, o el recuerdo de Kee, la joven madre con una criatura a cargo. Sea por lo que fuere, Sien se convirtió en su modelo. Vincent llegó a pensar en casarse con ella, pero al año estaba de nuevo prostituyéndose y alcoholizada. Para septiembre de 1883, el pintor se separó definitivamente de ella, y se marchó de La Haya. Sien moriría en 1904, se suicidó arrojándose al río Escalda, en Rotterdam. 

Para finales de 1883, Vincent había vuelto a dormir en casa de sus padres, pero ya no en Etten, sino en Nuenen. Pasaron casi dos años en los que el pintor anduvo con su corazón en calma, al menos en lo que se refiere a enamoramientos. Resulta llamativa la coincidente desaparición en esta época de cualquier personaje femenino en sus lienzos. En el otoño de 1884, sin embargo, ambas ausencias de mujer, en el arte y en la vida, de esfumarían. Había hecho amistad con la hija de un vecino, llamada Margot Begemann, diez años mayor que él. Parecía que, por primera vez, Vincent sabía lo que era el amor correspondido. Proyectaron, incluso, planes de matrimonio, pero la familia de ella se opuso frontalmente. Margot le acompañaba al campo cuando él se disponía a pintar paisajes. Tras la traumática separación de ella, en los campos de Van Gogh comenzaron a aparecer mujeres, campesinas solitarias arando la tierra —Millet, de nuevo—, o costureras cabizbajas en la penunmbra. Y sus rostros. Rostros mirando al frente, o al infinito. Mujeres jóvenes y, sobre todo, mayores. Los retratos de las mujeres campesinas, como si fueran una sola. Muchas en una, con todas las edades. La fuerza de estos retratos es arrolladora, regresa a las pinturas negras de Goya, y se adelanta al expresionismo de principios del XX. Ese mismo año de 1885, el 26 de marzo, murió repentinamente el padre de Vincent. De nuevo, la mujer sola, en este caso su madre. Pero no habrá un retrato de ella hasta tiempo después, en 1888. Los cuadros de mujeres campesinas de 1884-1885 son más de cincuenta. Su primera gran obra maestra pertenece a esta etapa, pero no es un cuadro exclusivamente protagonizado por mujeres, aunque recaiga en ellas toda la atención: Los comedores de patatas, uno de los escasísimos retratos en grupo de Van Gogh.

A finales de 1885, Van Gogh se muda a Amberes, y en 1886 se instala en París, con su hermano Theo. Será una de las etapa de relativa estabilidad del pintor, a pesar de los problemas de convivencia con su paciente hermano pequeño, y de los sentimientos de camaradería y a la vez de extrañeza y singularidad que experimenta en su relación con otros pintores. Una época en la que, de nuevo, las mujeres desaparecen casi del todo de sus pinturas, dejando menos de una decena de retratos contenidos. En febrero de 1888 llega a Arles, el pueblecito al que quedará para siempre unida su leyenda, el lugar en el que se había imaginado fundado su comuna de pintores, donde solo llegaría el único artista tan genial y más irascible que él, Paul Gauguin. Ya todos sabemos cómo acabo la historia. Las dificultades, no obstante, no llegaron con Gauguin, sino antes; desde el inicio, un Van Gogh interesado en los retratos, tuvo serias dificultades para encontrar mujeres que quisieran posar para él. La amistad que trabó con el cartero del pueblo le permitió sentarse delante de su esposa y sus hijas para inmortalizarlas. Además de estas pinturas, realizó otras sumamente sugerentes y significativas sobre mujeres. Quienes se cuelan en sus cuadros, entonces, son su madre y sus hermanas. El retrato de su madre y el de su hermana Wilhelmina leyendo una novela, así como Recuerdo del jardín de Etten, están cargados de una calmada, pero severa, nostalgia.

Sus últimos meses, Van Gogh los pasó en Auvers-sur-Oise, bajo el atento cuidado del doctor Paul Gachet. Margarita, la hija del médico, fue una de sus últimos modelos femeninos, sentada al piano. La mujer de Theo, Johanna, fue otra de las últimas mujeres a las que Vincent pintó, orientalizada bajo el efecto de los campos de trigo sin horizonte. Es imposible saberlo, pero quizás, cuando el 27 de julio de 1890 una bala acabó en el interior de su torso, Vincent van Gogh estaba pensando en una mujer, es decir, en pintar una mujer.

Van_Gogh_1881-12,_Etten_-_Scheveningen_Woman_Sewing_F_869_JH_83Mujer cosiendo, 1881-12 / Vincent van Gogh/P. and N. de Boer Foundation.

Van_Gogh_Two_women_in_a_wood_ Bonhams_Public_DomainDos mujeres en el bosque, 1882 / Vincent van Gogh/Bonhams Public Domain.

Vincent_van_Gogh_Sorrow_1882_Garman_Ryan_CollectionDolor, 1882 / Vincent vanGogh/Garman Ryan Collection.

Van_Gogh_Kopf_einer_alten_Bauerin_mit_weißer_Haube_1884_Von_der_Heydt_Museum_Wuppertal_GermanyCampesina vieja con gorro blanco, 1884 / Vincent van Gogh/Von der Heydt Museum, Wuppertal.

Van_Gogh_Head_of_a_Young_Peasant_Woman_with_Dark_Cap_1885_Kroller-Muller_Museum_Otterlo_NetherlandsMujer campesina con gorro negro, 1885 / Vincent van Gogh/Kröller-Müller Museum, Otterlo, Holanda.

Van_Gogh_Head_of_a_Peasant_Woman_with_Dark_Cap_1885_Musée_d_OrsayMujer campesina con gorro negro, 1885 / Vincent van Gogh/Musée d’Orsay, Francia.

Van_Gogh_Head_of_a_Peasant_Woman_with_a_White_Cap_1885_Foundation_EGBuhrle_ZurichMujer campesina con gorro blanco, 1885 / Vincent van Gogh/Foundation E.G. Buhrle, Zurich.

Van_Gogh_Head_of_a_Woman_1885_Kroller-Muller_Museum_Otterlo_NetherlandsRetrato de mujer campesina, 1885 / Vincent van Gogh/Kröller-Müller Museum, Otterlo, Holanda.

Vincent_van_Gogh_In_the_café_Agostina_Segatori_in_Le_Tambourin_1887Agostina Segatori en Le Tambourin, 1887 / Vincent van Gogh/PD.

Van_Gogh_La_Berceuse_Augustine_Roulin_1889_Art_Institute_of_ChicagoLa Berceuse (Augustine Roulin), 1889 / Vincent van Gogh/Art Institute of Chicago.

Van_Gogh_Portrait_of_the_Artists_Mother_1888_Norton_Simon_Museum_Pasadena_CaliforniaRetrato de la madre del artista, 1888 / Vincent van Gogh/Norton Simon Museum, Pasadena, California.

Van_Gogh_The_Little_Arlesienne_Head_of_a_Girl_1890_Kroller-Muller_Museum_OtterloLa pequeña Arlesienne, 1890 / Vincent van Gogh/Kröller-Müller Museum, Otterlo, Holanda.

Van_Gogh_Peasant_Woman_Against_a_Background_of_Wheat_1890_Private_collectionMujer sobre fondo de trigo, 1890 / Vincent van Gogh/PD.

Girl_in_White_by_1890_Vincent_Van_Gogh_NGA_WashingtonDCJoven en blanco, 1890 / Vincent van Gogh/National Gallery of Art, Washington DC.

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