Cuando Coppola viajó al corazón de las tinieblas: el rodaje de Apocalypse Now

“Quería una misión y por mis pecados me dieron una. Me la sirvieron en bandeja. Era una misión para elegidos, y cuando acabó, ya nunca deseé otra”, escuchamos decir a la voz en off del capitán Willard (Martin Sheen) en los primeros minutos de metraje de Apocalypse Now. La misión —remontar el río Nung de Vietnam para acabar con un coronel de los Boinas Verdes (Marlon Brando) que ha perdido el juicio y lleva a cabo la guerra a su manera en la vecina Camboya—, se convierte en un viaje a las profundidades más oscuras del alma humana para el protagonista y para aquellos que le acompañan en la patrullera. Francis Ford Coppola quería rodar una película sobre la guerra de Vietnam y sin quererlo se embarcó con la tripulación de la misión, cuyo nombre en clave era ‘Pandilla Callejera’ —Chef, el Limpio, Lance el surfista, el Jefe y el propio Willard—, en un viaje sin retorno a los infiernos de su propio interior que le transformó para siempre. Un viaje al corazón de las tinieblas.

Apocalypse_Now_1Francis Ford Coppola (izq.), rodaje de Apocalypse Now.

Precisamente la novela de 1899 El corazón de las tinieblas del escritor polaco Joseph Conrad es el punto de partida de este film que puede ostentar sin complejos el honor de ser uno de los mejores títulos de la historia del cine. En la trama del libro un marinero, Marlowe, personaje recurrente en la obra de Conrad, es contratado por una empresa explotadora de marfil para remontar el río Congo hasta una factoría en pleno interior de la jungla dirigida por Kurtz, antaño empleado modelo que ha perdido el juicio y se comporta como un dios entre los nativos, para traerlo de vuelta a la civilización. En Apocalypse Now Coppola cambió el continente africano por el sudeste asiático y la era colonial por la guerra de Vietnam.

Curiosamente, llevar El corazón de las tinieblas a la gran pantalla fue también un proyecto de otro gran realizador, Orson Welles, que empezó a trabajar en él en 1939, pero que fue vetado por la productora RKO Pictures por miedo a requerir de un presupuesto excesivo. En su lugar rodó como su ópera prima Ciudadano Kane.

La idea de Francis Ford Coppola de hacer un largometraje sobre el conflicto de Vietnam se remonta a 1969, año en que funda la empresa American Zoetrope como una plataforma alternativa para hacer cine independiente al margen del control de la industria de Hollywood. Inicialmente pretendía rodar en plena guerra con una cámara de 16 mm y contó para la iniciativa con dos jóvenes talentos, George Lucas como director y John Millius como productor. Paradójicamente, buena parte de los miembros reclutados del equipo habían hecho lo imposible para evitar ser llamados a filas, desde casarse a fugarse de Estados Unidos, y en cambio ahora estaban deseosos de viajar a las junglas a rodar sobre campos minados. Ofrecieron el proyecto a varios estudios, pero ninguno quiso financiar una obra sobre una guerra que estaba generando tensión social y movimientos de oposición dentro del país.

Unos años más tarde el éxito cosechado por los dos primeros films de la serie El padrino produce una fortuna para su director y Coppola decide retomar el rodaje de Apocalypse Now en 1975, el año de la caída de Saigón y de la retirada definitiva de EE.UU. de Vietnam. Zoetrope asigna trece millones de dólares al proyecto y él completa el presupuesto respondiendo con su patrimonio personal. Acuerdan la distribución del largometraje con United Artists. El guión desarrolla el viaje de un oficial de la inteligencia estadounidense, el capitán Willard, que remonta el río vietnamita Nung hasta Camboya, para dar con un coronel de los Boinas Verdes que se ha vuelto loco y ha establecido un reinado del terror llevando a cabo su propia guerra paralela. El cometido secreto de Willard (“una misión que no existe ni existirá nunca”, en palabras del alto mando) es llegar hasta Kurtz, exterminarlo sin dudar y ordenar por radio un bombardeo aéreo sobre la posición de su cuartel. Los papeles protagonistas recaen inicialmente sobre Harvey Keitel, que interpretaría al capitán Willard, y sobre el veterano Marlon Brando como coronel Kurtz. El escenario del rodaje elegido fue las Islas Filipinas por el parecido de sus paisajes con los de Vietnam.

Apocalypse_Now_Hulton_ArchiveMarlon Brando y Coppola, rodaje de Apocalypse Now / Foto: Hulton Archive.

En febrero de 1976 aterrizan en el archipiélago Francis Ford Coppola, su mujer Eleanor y sus tres hijos, junto con todo el equipo de rodaje. Nadie les había preparado para una experiencia tan traumática que llevó al director a considerar el suicidio como una posible salida de un rodaje infernal. Por suerte para nosotros Eleanor Coppola fue encargada de filmar en el rodaje con el fin de disponer de un breve documental de unos cinco minutos. Pero todo lo que captó su cámara durante 238 días fue mucho más revelador que un mero making of y acabó convertido, junto con grabaciones de conversaciones privadas con su marido y testimonios posteriores de los miembros del equipo, en el documental de larga duración Heart of Darkness, un testimonio vivo de la locura que envolvió el rodaje de Apocalypse Now

Uno de los problemas que acompañan a Coppola durante toda la grabación del film es el final del guión que no acaba de resolver de forma satisfactoria. Vale, después de muchas vicisitudes Willard llega a la guarida de Kurtz para enfrentarse con el gran hombre y entonces, ¿qué pasa? ¿Le mata sin más? Marlon Brando iba a recibir un millón de dólares por tres semanas de rodaje, y aún con tan generosos honorarios, se negó a conceder la prórroga a la grabación de su parte que le pedía el director para tener un tiempo en el que pensar el desenlace. Como el divo amenazó con romper el contrato y quedarse con el adelanto recibido, Francis Ford Coppola consideró seriamente buscarle un sustituto para el papel de Kurtz, llegando a barajar nombres como Al Pacino, Robert Redford o Jack Nicholson. Alcanzaron un acuerdo finalmente y Brando encarnó para la historia al único Kurtz posible; ya no podríamos imaginar otra cara en ese papel.

Otro de los temas desagradables que tuvo que enfrentar nada más comenzar el rodaje fue la sustitución del actor protagonista. Por alguna razón, tras comprobar las cintas de la primera semana de grabación, Coppola decide que Harvey Keitel no cuajaba en el papel de Willard. El sustituto fue Martin Sheen, que contaba con 36 años en ese momento, y que según sus propias palabras no sabía si podría aguantar las dieciséis semanas que tenía que trabajar en Filipinas (que luego fueron más), dadas las pésimas condiciones físicas en las que se encontraba. Efectivamente, como veremos más adelante, los tres paquetes diarios de tabaco que fumaba en esa época le llegaron a pasar onerosa factura.

Las escenas que abren Apocalypse Now nos presentan a un Willard destruido por sus demonios internos en la habitación de en un hotel de Saigón a donde va a buscarle la policía militar para llevarle hasta el alto mando. Coppola no le dio a Sheen instrucciones exactas sobre qué hacer y le sugirió que se metiese en el personaje, que construyese él mismo a un hombre que ha hecho cosas horribles y que se debate entre el deber y el remordimiento. Martin Sheen, que en aquella época no bebía, tomó varios tragos de una botella de vino y empezó a improvisar; de alguna forma, él también comenzó a enfrentarse a sus propios temores internos y nadie sabía cómo podría reaccionar. Dado el estado anímico que se provocó, cercano a una crisis nerviosa, podría haber derribado la cámara o atacado al realizador, quién sabe… En un momento dado, la borrachera le hace acercarse demasiado al espejo de la habitación y lo rompe de un puñetazo, haciéndose un corte en una mano. Coppola quiere interrumpir la grabación, pero Sheen insiste en continuar con la escena. El resultado que ha llegado hasta nosotros es francamente intenso y perturbador, amplificado además con la música envolvente de The Doors.

Apocalypse_Now_Mary Ellen_MarkRodaje de Apocalypse Now / Foto: Mary Ellen Mark.

Sin duda la imagen más emblemática de la película es el ataque del escuadrón de helicópteros a la aldea de la desembocadura del río de donde tiene que partir la nave patrullera en su viaje hacia el interior de la jungla. Francis Ford Coppola reconoce que fue una de las escenas más difíciles de rodar de toda su filmografía, por la cantidad de extras y aeronaves que debían ser debidamente coordinados. Ante la negativa del ejército estadounidense de colaborar, la productora había pagado un generoso montón de dólares al dictador Ferdinand Marcos para que participaran los pilotos y helicópteros de la fuerza aérea filipina en el film. No obstante debían combinar su presencia en Apocalypse Now con el combate real a una guerrilla comunista al sur del archipiélago. La situación se volvía desesperante cuando los helicópteros abandonaban el set de rodaje en mitad de la grabación de una escena; una vez hasta cinco de ellos se marcharon a bombardear posiciones enemigas que estaban a tan sólo quince millas de allí. Por descontado, los gastos de producción se acumulaban escandalosamente. 

La escena es protagonizada por el 1er Batallón del 9º Regimiento de Caballería Aérea que manda el teniente coronel William Kilgore (Robert Duvall), un curioso personaje que ordena acompañar las cargas de helicóptero con música de Wagner y cuyos hombres hacen surf entre los proyectiles enemigos. Puede parecer una exageración y un recurso para potenciar la locura que destila el relato, pero no lo es. El guión está inspirado en las anécdotas reales de los soldados de la caballería aérea, que hacían cosas como internarse en Vietnam del Norte e intentar robar una bicicleta bajo el fuego enemigo enganchándola del cuadro con el patín del helicóptero.

Hasta que no acabó el conflicto, la sociedad norteamericana no conoció la verdadera esencia de la guerra de Vietnam, impregnada de rock y de drogas, algo muy presente en Apocalypse Now, cuyo guión se alimenta de los testimonios de los excombatientes. Una guerra rock, una guerra psicodélica, que introduce en las junglas asiáticas elementos de la cultura pop a través de los soldados estadounidenses, algo que se le va de las manos a los políticos y mandos militares. Las drogas tampoco faltan entre el equipo que rueda en Filipinas. Sam Bottoms, el actor que da vida a Lance el surfista, reconoce años después que estuvo todo el tiempo bajo los efectos de la marihuana y que incluso tomó speed para hacer frente al estrés de la presión de la grabación de las escenas del puente de Do Lung. Estaban como en un sueño, confiesa.

También quedaron estupefactas las familias bienpensantes americanas al enterarse de las atrocidades que llegaron a cometer sus chicos luchadores por la libertad y la justicia, como la matanza que tuvo lugar en May Lai en marzo de 1968 llevada a cabo por militares que violaron y mataron a mujeres y niñas vietnamitas, ajusticiaron a disparos en una acequia a civiles y quemaron las casas y el ganado. El profundo terror que se apodera del alma humana y nos transforma en monstruos, que en la película queda plasmado en la masacre que los hombres de Willard realizan de la pacífica tripulación de un sampan.

Sheen And BrandoMarlon Brando y Martin Sheen, rodaje de Apocalypse Now / Foto: Now Hulton Archive.

Pero volvamos con las desgracias que tuvo que enfrentar Francis Ford Coppola. En mayo de 1976 comienza la época de lluvias en Filipinas y un tifón asola las costas cobrándose numerosas vidas y destruyendo el 80% del set de rodaje. La película se para durante dos meses y se envía a la gente a casa hasta que todo esté de nuevo en pie. Los gastos de la producción por imprevistos se multiplican y aparecen problemas de financiación. El rodaje se reanudó en julio y la distribuidora United Artists aceptó pagar los tres millones que excedían del presupuesto, pero a cambio la recaudación deberá superar los cuarenta millones de dólares o el director tendría que devolver el dinero.

Francis Ford Coppola cree firmemente en su proyecto, pero empieza a dudar que esté dirigiendo un buen film. En sus palabras, considera estar haciendo una película mala sobre un tema importante. Y sigue sin tener claro el final; empieza a temer que la historia va a tener una conclusión insulsa tras la grandiosidad y el espectáculo con los que comienza. Rueda mucho material que luego será descartado en la versión clásica de Apocalypse Now, pero que fue rescatado y reincorporado a la cinta en la versión Redux estrenada en 2001. 

Gracias a Apocalypse Now Redux hemos podido disfrutar de escenas enteras que se cayeron en el montaje original, como los encuentros sexuales de las conejitas Playboy con los miembros de ‘Pandilla Callejera’, el entierro de El Limpio o Kurtz rodeado de niños camboyanos. Pero la recuperación de más valor es el encuentro con los colonos franceses. En un punto del cauce del río Nung en plena jungla, Willard y su tripulación dan con hombres blancos armados. Se trata de una plantación de colonos franceses que resisten tras la caída de Dien Bien Phu en 1954 y la descolonización del país. Acogen a los miembros de la patrullera haciendo gala de las costumbres francesas, a pesar de que son apátridas: ya no son ni franceses ni vietnamitas. El patriarca de la plantación, Hubert de Marais (Christian Marquad), aporta valiosas reflexiones en su conversación con Willard sobre la presencia francesa y la norteamericana en Indochina:

“Los vietnamitas… Trabajamos con ellos, creamos algo —algo de la nada… Queremos quedarnos aquí porque es nuestro— nos pertenece. Mantiene unida a nuestra familia. Quiero decir que luchamos por ello. Mientras que ustedes los americanos… están luchando por la mayor nada de la historia”.

Mary Ellen Mark:Howard Greenberg GalleryMarlon Brando, rodaje de Apocalypse Now / Foto: Mary Ellen Mark.

Francis Ford Coppola hablaba de concebir el viaje río arriba como un viaje atrás en el tiempo de Vietnam y el episodio francés sería una parada en la década de 1950. Con su perfeccionismo habitual cuidó hasta el mínimo detalle para el rodaje de la escena. Contrató como actores a franceses de verdad que vivían en Asia y preparó la mesa de la cena con tanto esmero que hasta los vinos blanco y tinto servidos tenían las temperaturas adecuadas y las botellas habían sido abiertas una hora y media antes. Además, todo el rato hay una niebla baja a ras del suelo para crear una sensación onírica. No obstante, por alguna razón no consiguió obtener lo que perseguía y decidió eliminarla del montaje final, llegando a pedir a los miembros del equipo que olvidasen haberla grabado alguna vez.

De alguna forma Coppola y su mujer sienten que este viaje cinematográfico por el río les está transformando, se está convirtiendo en un viaje hacia el interior de cada uno, hacia los propios conflictos del ser.

Los problemas de la producción no hacían más que reproducirse. El 1 de marzo de 1977 Martin Sheen se despierta de madrugada con un fuerte dolor en el pecho. Cuando consiguen llevarle hasta un hospital en Manila le es diagnosticado un infarto bastante severo, hasta tal punto que un cura que acertaba a pasar por ahí le da la extremaunción. Curiosamente Sheen había viajado a Filipinas con un mal presagio llegando incluso a comentar a sus amigos que no volvería vivo de allí. Los más de cincuenta cigarrillos que se fumaba diariamente casi lo consiguen.

Francis Ford Coppola intenta mantener en secreto el estado de salud de su protagonista y continúa filmando planos generales, con un doble en el papel de Willard, hasta la vuelta de Martin Sheen al set de rodaje para grabar los primeros planos. Al enterarse de que se ha filtrado en la prensa amarilla de Hollywood el rumor del ataque al corazón entra en cólera, puesto que corren el peligro de que United Artists les obligue a entregar la pelicula como está, sin acabar. Por suerte no llega la sangre al río.

Al igual que la tripulación de la ‘Pandilla Callejera’, el director se aproxima al final del río a enfrentarse con el destino, sin tener claro un desenlace convincente para la historia. En este punto entra en escena Marlon Brando para interpretar a Kurtz en la parte final del film. Su llegada trae consigo dos desagradables evidencias. La primera, que no había perdido peso, como le había prometido a Coppola, y se presentó con una notable obesidad. Pero además, tras intercambiar con él ideas sobre el personaje, el director descubre que Brando no se había leído El corazón de las tinieblas como se le había pedido. A pesar de que solamente podía contar con la estrella por tres semanas sin incurrir en gastos extraordinarios, tuvieron que perder varios días de ese tiempo en discutir y definir su interpretación de Kurtz.

Coppola_Apocalypse_Now_Mary Ellen_MarkCoppola, rodaje de Apocalypse Now / Foto: Mary Ellen Mark.

En este momento y tras todo lo vivido desde que llegaron a Filipinas, el estado de ánimo de Francis Ford Coppola oscila entre la crisis nerviosa y la depresión, llegando a considerar seriamente el suicidio o el infligirse un daño físico serio como la única salida a una situación insoportable.

Finalmente, no les queda más remedio que confiar en la capacidad de improvisación de Brando y en su talento como actor para definir un final a través de diálogos entre él y Willard. No obstante no les parece una conclusión acorde con el grandioso espectáculo de la primera mitad del largometraje. Eleanor aporta una idea decisiva para suministrar tensión dramática e imágenes impactantes. El ejército nativo de Kurtz estaba interpretado por una tribu nativa filipina, los Ifugao (se decía que hasta hace bien poco se habían dedicado a cortar cabezas). Invitada por el jefe asiste a una celebración en la que matan animales con armas blancas, al principio cerdos y gallinas, y finalmente un caribú. Impresionada por la ceremonia le pide a su marido que asista y de ahí surge la escena final de Apocalypse Now que combina las escenas de la muerte a machetazos de Kurtz con el despiece del caribú vivo al ritmo de los acordes hipnóticos del tema The End del grupo The Doors.

Con la intención de presentarla en el Festival de Cannes de 1979 fue montada una versión de tres horas de la película que recibió la Palma de Oro en dicho certamen y el aplauso del público y de la crítica. Y el resto ya es historia: es sin duda la obra definitiva sobre la guerra de Vietnam y uno de los mejores títulos de la historia de la cinematografía. Cubrió con creces el exceso de presupuesto, dado que en los primeros cinco días desde el estreno en EE.UU recaudó más de 320.000 dólares, y posteriormente, hasta 78 millones en el mercado doméstico que ascendieron a 150 millones al contar con los ingresos procedentes del resto del mundo.

Como resumen de esta aventura, de este viaje al corazón de las tinieblas que supuso el rodaje de Apocalypse Now, qué mejor que recordar las palabras que pronunció Francis Ford Coppola en una rueda de prensa en Cannes: “Tuvimos acceso a demasiado dinero, a demasiado equipamiento, y poco a poco fuimos perdiendo el juicio. Mi película no es sobre Vietnam, es Vietnam”.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies