Invierno,​ una película en prosa

Invierno es un film chileno del pasado año 2015, y antes de decir nada más, quiero que imaginemos que estamos eligiendo qué película ver y nos encontramos con una carátula azul claro, con algunas líneas difuminadas marcando unas montañas a lo lejos, un posible mar a sus pies y un personaje de espaldas a nosotros sentado, viendo el paisaje. A su lado hay un libro cerrado. En el centro de la carátula, si no hemos pasado todavía a la siguiente carátula, encontraremos, abrazando al título, dos pistas a tener en cuenta antes de elegirla. La primera rezará que todos hemos pasado por uno. El infierno es accesible a todos, al menos una vez en la vida, parece decirnos. La segunda nos desvelará que es una película en tres partes. Y si nos interesamos un poco más, esclareceremos que se trata de un largometraje poco convencional de ausente brevedad: 4 horas y 51 minutos nos esperarán divididos en tres tomos.

Invierno 2Invierno (2015), de Alberto Fuguet / Imagen: Cinépata.

Sí, he dicho tomos. Y es que el director y guionista, Alberto Fuguet, mezclará con esta cinta los universos literarios y cinematográficos hasta el punto de poder comparar ambos medios: “He publicado ya varios libros de distinto tipo y nunca el tema que se discute con mis editores es el tamaño. Al revés: cuando un libro es largo, siempre he visto sonrisas y frases como «vaya, qué gran trabajo» o «te la jugaste». Y si el libro es más delgado, tampoco se ve como un fracaso. En cine, el asunto ha sido distinto. Buena parte de la energía se gasta en acortar y editar lo que se filmó para no superar las famosas e impuestas dos horas, una convención que tiene que ver más con la distribución comercial.” Justamente, este largometraje, así como otras películas, cortos o videoclips latinoamericanos, podremos encontrarlos online y de forma legal en la página web Cinépata, fundada por el mismo cineasta y escritor, Alberto Fuguet. De hecho, el estreno de esta inmensa y monumental película, como aseguró la crítica, fue online. Sólo en el festival BAFICI de Buenos Aires se visionó íntegra con dos descansos el pasado abril de 2015.

Para el director, Invierno debía ser lo más parecido posible a una novela. Crear una obra fílmica para leer. Como si al ir observándola, estuviéramos, de facto, posando la vista por las hojas de un libro. Fuguet, como él mismo expresara, deseaba retratar una realidad. Y con este propósito la historia dará vueltas sobre un acontecimiento que logrará sacudir la vida de los allegados del protagonista: el profesor universitario y escritor Alejo Cortés (Matías Oviedo).

Un tipo huraño, de esos que prefieren rondar en los márgenes de lo social. Retraído, menos con su mejor amigo, José Quijandría (Pablo Cerda), y con su escritura, a la cual también dedicará sus más íntimas reflexiones. Cómodo y tenaz en su quehacer de escritor, irá abriendo y relegando las posibles cuitas de su existencia en papel digital, haciendo su escritura cada vez más personal hasta concluir su segundo y último libro, el más autobiográfico: Caída libre. Y justamente, será de este descenso de donde surgirán ciertas problemáticas que sus familiares y personas cercanas desarrollarán en los dos episodios siguientes.

Un apunte interesante que realiza el director versará sobre la problemática de filmar a un escritor y su vida cuando no sabemos lo que escribe, cuando no resulta viable poder leerle: “Visualmente hablando fue un desafío: cómo se arma un escritor, su obra, cómo se perfila y cómo sabemos qué tipo de escritor es si no podemos leerlo. Y quería filmar a alguien escribiendo. Y como es una novela fílmica, se toma su tiempo y se puede leer (ver) en partes o de a poco. Tal como uno lee.” En este libro en imágenes, los personajes que además del protagonista conoceremos, serán parte de la multitud adinerada que vive en Santiago de Chile. Trabajadores empresarios, profesores, escritores, buenos estudiantes, etc. ¿Los lugares? En gran medida serán las calles de la zona de Las Condes, al noreste de la ciudad, la parte, nuevamente, acomodada. No aparece la clase trabajadora, tan usual de la ciudad. El film muestra, por tanto, una cara menos visible de Santiago, la población con un buen nivel adquisitivo. Una mirada poco convencional en comparación con las películas que suelen llegarnos, donde el tema de lo social, los grupos deprimidos, en constante viaje de supervivencia, acostumbran a ser el tema principal.

Otra de las diferencias que encontraremos, será la que Fuguet establezca: “Invierno nace de cansarme con ciertas cintas casi mudas tercermundistas que terminaron agotándome”. De hecho, este factor, si somos propensos a ver películas latinoamericanas, es casi un sello distintivo. En esta otra forma de entender el cine latinoamericano, no encontraremos a protagonistas alejados, inmersos en el silencio de la pobreza y la marginalidad, pero por otro cauce, llegaremos igualmente a sumergiremos en el vacío, y en algunos casos tendrá que ver con la tarea de ser escritor. En estos instantes, será donde podrá entrar la música que, no sé vosotros, pero si la habéis escuchado, de seguro habréis estado cantando que estáis más o menos bien durante días. Y ya que estoy, posiblemente el acento chileno se os haya pegado un poquito.

Nuevamente, no sé vosotros, pero si habéis llegado hasta aquí y no habéis pasado a otro artículo, creo que sería el momento de abrir la página web Cinépata y elegir Invierno.Yo lo haría. Sí, otra vez.

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