Julia Margaret Cameron y la poética del desenfoque

No fue hasta alcanzar los 48 años que Julia Margaret Cameron (1815 – 1879) emprendiera  su andadura en la fotografía. Y ¿cómo tan tarde? Al parecer hay que agradecer a su hija, quien siendo consciente del tedio en el que podía sucumbir la vida convencional de su madre, le regalaría una cámara fotográfica. Desde entonces, Cameron se dedicó a cultivar este arte, registrando su primer éxito a nivel personal con la instantánea de Annie Philpot, hija del poeta William Benjamin Philpot, y nos explicaría a su respecto: “Estaba presa de la dicha. Corrí por toda la casa en busca de regalos para la niña. Sentía como si ella sola hubiera hecho la fotografía”. Ya sólo con esa instantánea podemos hacernos a la idea de cómo lanzaba su mirada.

May day (1866) Foto-Julia Margaret CameronMay day (1866) / Foto: Julia Margaret Cameron.

Cameron, descendiente de una familia adinerada anglofrancesa, nació en Calcuta. Sus estudios transcurrieron entre París e Inglaterra, pero sería en Sudáfrica donde conocería a John Herschel, amigo y mentor, y a Charles Hay Cameron, reformista de leyes del sistema educativo en la India y futuro marido. Trasladados ya a la Isla de Wight, en Inglaterra, vivieron en un gran caserón, donde las afluencias de familiares o amigos, de poetas o científicos de la época victoriana era lo corriente. De ahí que desde un principio fueran los protagonistas de sus fotografías, junto con los sirvientes del hogar.

Tratada como mera aficionada por sus contemporáneos, se le achacó el uso de la cámara, entendida como medio fidedigno en la labor de atrapar un mundo de ensoñaciones, y su obra fue desprestigiada por algunos críticos hasta el punto de considerarla mero fruto de la imperfección. Justamente por lo que años más tarde la dotaríamos de valor: el desenfoque, las manchas, lo borroso… Cameron, aprendiz en gran medida autodidacta, estaba creando su camino, alejándose de los cánones establecidos en la época. Por otra parte, recogería el legado de los artistas renacentistas —destacándose primordialmente la figura de Rafael, que por entonces estaba en alza— así como de la cultura religiosa cristiana, influencias palpables en su obra fotográfica.

Julia Jackson, sobrina de Julia Margaret Cameron y madre de Virginia Woolf (1867) Foto-Julia Margaret CameronJulia Jackson, sobrina de Julia Margaret Cameron y madre de Virginia Woolf (1867) / Foto: Julia Margaret Cameron.

Salvando la fuerte oposición, sus creaciones aparecieron en la Exposición Universal de 1870, y el reconocimiento finalmente se le presentaría con las reivindicaciones de su sobrina nieta, Virginia Woolf, así como con la de otros compañeros literatos y fotógrafos. Cameron actualmente es distinguida como una de las fotógrafas más relevantes del siglo XIX.

En la sala fundación Mapfre Bárbara de Braganza, del 17 de marzo al 15 de mayo de 2016, se pudo acudir a la retrospectiva de la obra de Cameron, recién llegada del Victoria and Albert Museum de Londres, institución con la que fue organizada. La muestra contaba con más de 100 fotografías.

Circe (1865) Foto-Julia Margaret CameronCirce (1865) / Foto: Julia Margaret Cameron.

La exposición, de recorrido cronológico, acercaba detalles de las creaciones, pistas con las que poder hacernos una idea de la vida de la artista y de sus obras. Entre lo remarcable, podemos leer que de las siete hermanas, Cameron fue la más peculiar, que su sello artístico personal consistía en la utilización de un fuerte contraste en la iluminación de sus primeros planos o que su escritura manual estaba formada por grandes trazos. Ésta última muestra de cierta correspondencia epistolar, nos acerca los pensamientos, deseos o miedos de la artista, enviados tanto a amigos como a Henry Cole, a quien proponía la exposición de sus fotografías.

La colección se distribuía en cinco series: cuatro sobre Cameron y una última sobre el contexto y fotógrafos contemporáneos, donde encontramos entre otros a Lewis Carroll. Durante el recorrido, transitamos por toda una vida, desde la coronación con Annie, y la exposición en el South Kensington Museum —primer museo del mundo en albergar fotografías, pasando por electrizar y sorprender con su serie de motivos cristianos entre los que encontramos el amor, la templanza y bondad, entre otros, o la serie de Madonnas y los personajes encarnados de Safo o St. Agnes, hasta terminar con retratos de personalidades tan importantes como fueran Charles Darwin o Alfred Tennyson y su serie Los idilios del rey.

Sappho (1865) Foto-Julia Margaret CameronSappho (1865)  Foto-Julia Margaret Cameron.

Como reza la frase que dirigiera a Sir John Herschel, la alta determinación de Cameron será memorable: “Aspiro a ennoblecer la Fotografía, a darle el tenor y los usos propios de las Bellas Artes, combinando lo real y lo ideal, sin que la devoción por la poesía y la belleza sacrifique en nada la verdad”. Y será así que su legado pervivirá hasta nuestros días, despertando admiración en las nuevas generaciones.

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