No le den tanta importancia al pajarito

Twitter ha cumplido 10 años. Lo más probable es que no cumpla los 20. Puede parecer terrible decir algo así, ahora, en plena pubertad de una red social a la que se le cuestiona su identidad como red social. Dicen que no es eso, ella misma lo dice. Se presenta como “plataforma de comunicación en tiempo real”, a veces como una “red mundial de información”. Twitter es un poco como Prince, un eterno adolescente con ínfulas cambiándose de nombre e imagen cada día. Pero si Twitter desaparece no será por unas fiebres desconocidas o un fatal trastorno psicológico, será, simple y llanamente, por dinero. Más bien, por la falta de dinero. La empresa —que es lo que es— lleva tiempo en crisis, no es rentable, no crece. Y las empresas, si no crecen, se mueren. Twitter tiene 320 millones de usuarios en todo el mundo, y está estancado en esa cifra. Facebook, por contra, suma ya más de 1600 millones de cuentas.

¿Y qué pasará cuando Twitter muera? Nos hemos acostumbrado a medir la importancia de las cosas por su impacto como Trending Topic. Será terrible perder esa referencia de mesianismo instantáneo sobre lo importante y lo prescindible en la vida y el mundo. En España lo vamos a pasar peor que en otros países, a fin de cuentas somos los líderes tuiteros de Europa. Los 320 usuarios mundiales sobre una población de 7300 millones de personas significan algo más de un 4%. En España, los 13 millones de usuarios de Twitter significan el 27% de la población del país. Cuando Twitter desaparezca el país estará perdido. ¿O tal vez no? Porque… ¿cuál es la realidad de la tan cacareada influencia de Twitter?

Pareciera que todo pasa en Twitter algo antes que en la vida real, que el medio no es reflejo de la realidad, sino al contrario, la realidad la que camina por donde el pajarito le indica. El periodismo en España se ha vuelto el mayor defensor de las bondades de esta no-red social, considerándolo un auténtico termómetro de la opinión pública y hasta de la conciencia social. Si en la cuenta oficial de Mariano Rajoy los tweets aparecen firmados como MR es que es el propio Presidente del Gobierno quien los ha escrito, y la cosa se reviste de solemnidad. Si Barack Obama sube una foto con su perro es que se está fraguando algo gordo que cambiará para siempre la mentalidad norteamericana. Si Íñigo Errejon deja de tuitear se avecina un cambio sustancial en las condiciones de vida del pueblo español… Pero lo cierto es que de las cuentas de los diez españoles con más seguidores, seis son de futbolistas, otra de un tenista, y las tres restantes de cantantes tan necesariamente influyentes como David Bisbal, Alejandro Sanz y Enrique Iglesias. La cuenta con más seguidores en España es la de Cristiano Ronaldo. Las cuentas institucionales más seguidas son las del Real Madrid y la del FC Barcelona. La mayor parte de las cuentas de Twitter en España se radican en Madrid y Barcelona, hasta el punto de que Madrid por sí sola tiene casi el mismo número de usuarios que el resto de grandes ciudades juntas. ¿Son datos que permitan otorgarle a la herramienta el galardón de la representatividad? Sería un título cuestionable, desde luego. ¿Y sobre la influencia en eso llamado vida real? ¿Es tan importante el alcande de un tweet? Se podría poner en tela de juicio, especialmente si se tiene en cuenta que más de la mitad de las cuentas son consideradas ‘no activas’, es decir, que tuitean algo menos de una vez al mes.

Volvamos a hacer la pregunta: ¿qué pasará cuando Twitter muera? Mmm… nada. De la misma manera que nada sustancialmente importante ha cambiado —para bien— desde que existe. No se trata de negar el alcance positivo de la mucha información que Twitter ha puesto al alcance. Pero lo cierto es que si en algo ha destacado Twitter, por mucho que se diga desde los medios de comunicación, es en significarse como el perfecto complemento sobre el escote de la vacuidad. De los cinco tweets más retuiteados de 2015 a nivel mundial, cuatro están relacionados con el grupo musical One Direction. Twitter seguirá siendo por un tiempo un espacio para mantenerse informado de manera rápida sobre noticias importantes, sin duda, pero será, sobre todo, un auditorio lleno de ruido. Y luego, cuando sus acciones lleguen al punto más bajo que puedan permitirse, echará el cierre. Sin más. En el mundo real, mientras tanto, seguirán ocurriendo otras cosas importantes, así que no le de tanta importancia al pajarito. Y salgan a la calle, porque la revolución no será retuiteada.

27 de marzo, 2016.

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