El valor de sacar la ‘merde’

El pasado martes, 8 de marzo, el periódico digital eldiario.es publicó en primicia unos mensajes entre los reyes de España, Felipe VI y Letizia Ortiz, y el empresario Javier López Madrid, imputado por el escándalo de las tarjetas ‘black’ de Bankia. Los mensajes formaban parte de una causa penal —abierta para la investigación de un supuesto delito de abuso sexual del mismo López Madrid— sobre la que no existía secreto de sumario alguno. El efecto mediático de las publicaciones periodísticas fue inmediato, como cabía esperar, teniendo en cuenta el contenido de la información: los cariñosos mensajes de ánimo al empresario corrupto por parte de los reyes y el tono entre despectivo y engreído de los monarcas por el ‘atentado’ que ciertas investigaciones judiciales y periodísticas suponen para la tranquila permanencia del bloque de poder en España.

Cuatro meses después de la coronación de Felipe VI, en pleno escándalo de las tarjetas ‘black’, los reyes intercambian por una aplicación de mensajería telefónica una serie de palabras con uno de los imputados, el consejero delegado del Grupo Villar Mir, Javier López Madrid. El intercambio de mensajes lo abre la reina Letizia: “Te escribí cuando salió el artículo de lo de las tarjetas en la mierda de LOC y ya sabes lo que pienso Javier. Sabemos quién eres, sabes quiénes somos. Nos conocemos, nos queremos, nos respetamos. Lo demás, merde. Un beso compi yogui (miss you!!!)”. López Madrid responde: “Os lo agradezco mucho. En el futuro extremaré el cuidado, vivimos en un país muy difícil y sere aun más consciente de mi conducta”. A continuación entra el rey Felipe VI: “¡Y tanto! Me uno al chat, pero prefiero tener un rato para charlar sin intermediación electrónica ni telefónica. Comemos mañana? Abrazo”. El empresario contesta: “No puedo señor estoy en san Francisco. Vuelvo el domingo, pero si es necesario regreso antes”. El rey, de nuevo: “Ahí va! Pues claro que no, hombre. Era por charlar con tranquilidad. Ya cuando vuelvas hablamos. Un abrazo y disfruta algo lejos de este barullo”. El empresario se despide: “Gracias señor”. 

La información es de interés público de manera evidente, porque expresa el nivel del entramado del fenómeno de corrupción política e institucional que vive el país. Y porque dibuja de manera muy gráfica la cohesión y conciencia del bloque de poder en España. 

El ‘compi yogui’ que dice la reina Letizia se convirtió en trending topic instantáneamente, pero son el resto de sus palabras las que, de manera muy sintética y muy clara —será una rémora de su experiencia profesional como periodista—, funcionan como declaración de intenciones y posición política. “Sabes quién eres, sabes quiénes somos”, dice ella, y lo que saben es que pertenecen a la élite de la clase dominante en España. “Lo demás, merde”, dice ella, y lo demás somos nosotros, el pueblo, los que no son ellos. El empresario, en tono compungido, dice que “vivimos en un país muy difícil”, donde no se va a poder ejercer el latrocinio más descarado sin ser molestados, le faltó decir, casi como si fuera un aviso de tener que dar paso a nuevas formas de gestión de su poder. “¡Y tanto!”, le dice el Jefe del Estado, que no quiere hablar más por “intermediación electrónica ni telefónica”.

No ha existido, por supuesto, parte oficial por parte de la Casa Real ante tales informaciones. Lo único que se ha trasladado, de manera no oficial, es que los reyes ya no son amigos de López Madrid. Lo normal en el reino. Lo que no es tan normal, aunque sea acostumbrado, es lo que ha ocurrido con la gran mayoría de la prensa española. TVE decidió no cubrir la noticia ni incluirla en sus telediarios. Tampoco lo hicieron los informativos de la cadena Mediaset. Al día siguiente de la primicia de eldiario.es ninguno de los seis grandes periódicos generalistas incluía siquiera un pequeño titular en sus portadas. Pero no todo fue silencio. La Casa Real, mute. Los grandes medios de comunicación, mute. Pero el gobierno en funciones… ¡habló! El ministro de Justicia en funciones, Rafael Catalá, anunció, dos días después de la exclusiva, una investigación por un supuesto delito de vulneración de la intimidad al publicar los mensajes de los reyes. El ínclito ministro del Interior en funciones, Jorge Fernández Díaz, se sumó a las poco veladas amenazas de su compañero ministerial dirigidas a unos periodistas que han recordado que la valentía y la integridad en el ejercicio de su profesión puede no ser algo utópico o temerario, sino una realidad que la sociedad está demandando, que contra la merde  y el silencio no hay medias tintas.

13 de marzo, 2016.

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