Peter Marlow, fotógrafo del después

Liverpool, parque infantil quemado, Childwall Valley, 1985 / Peter Marlow/Magnum Photos.

En una carta publicada por la agencia Magnum, el fotógrafo Stuart Franklin cuenta con tristeza que su amigo Peter Marlow pasó los últimos días de vida en un hospital de Londres, en una habitación con vistas al Támesis, uno de los motivos que tantas veces fijó en su mirada. Esa triste paz fue la que caracterizó las fotografías de Peter Marlow, en efecto, el disparo de un hombre tranquilo sobre un lugar al que ya nadie presta atención, pero que la merece.

Peter Marlow, uno de los fotógrafos más representativos de Magnum Photos —no por casualidad llegó a ser director de la agencia, y su principal figura en la oficina de Londres desde los años 80—, estudió psicología, pero pronto se dio cuenta que lo suyo no era eso, sino la fotografía. Su primer trabajo como fotógrafo profesional fue a bordo de un crucero de vacaciones, y se dio cuenta también que eso no era exactamente lo suyo. Se hizo fotorreportero —que era allá por los años 70 la manera más rápida de tomar un hueco en el mundo de la fotografía—, entró en la agencia Sygma y  cubrió varios frentes de guerra y conflictos. Estuvo en Haití, en Angola, en Líbano, en Irlanda del Norte. Consiguió lo que pretendía, destacarse en ese mundo, pero volvió a reencontrarse con la sensación de estar haciendo algo que no era lo suyo. Había un problema: el miedo. La competitividad temeraria que la fotografía de guerra exigía no iba con él. Reconocía que le causaba pavor tener que jugarse la vida por conseguir una determinada imagen. Y volvió a cambiar, dejó Sygma en 1980 e ingresó en Magnum, de la que se convirtió en miembro de pleno derecho en 1986. Al fin había encontrado su sitio. Abandonó el fotoperiodismo y se dedicó al después de las cosas, que es el presente olvidado. 




Durante tres décadas Peter Marlow fotografió la vida cotidiana en su momento más desolado. No fue un cazador de momentos curiosos, de juegos de visuales —aunque tampoco dejó escapar los que se le pusieron a tiro—, sino un extraño reportero del después. Se aproximó a sitios —como una fábrica de coches abandonada—, o a ciudades enteras —como Liverpool—, en el momento después de alguna época dorada, o sencillamente de su vida. Las fotografías de la factoría automovilística de MG Rover en Longbridge, Birmingham, ofrecen el testimonio de la desolación, de un tiempo perdido, de un sinfín de historias que quedaron en suspenso, historias con nombres propios, como los de los obreros escritos en un cartel sobre una cafetera en la sala de descanso, junto a la forma en que cada uno tomaba el café o el té.

Pero es en Liverpool, sin duda, donde Marlow encontró su máximo nivel de inspiración. El libro Liverpool – Looking Out To Sea, que recoge el trabajo fotográfico de ocho años sobre la ciudad de los Beatles, constituye uno de los más honestos y profundos reportajes sobre una urbe que se hayan expuesto. Marlow captó la esencia de la ciudad siempre desde un punto de vista que le permitía pasar desapercibido. Es una ciudad vista y vivida, contemplada en su ser más íntimo, el de las afueras, los muelles, la multitud de los estadios, la playa desierta.

El Liverpool de Marlow es el retrato de un tiempo pasado, el de las crestas punk, los hooligans de Anfield y del Goodison Park, los yonquis tirados en colchones de casas fantasma o pasando el mono en clínicas de desintoxicación, los boxeadores amateur en gimnasios que encierran los sueños. Es el Liverpool de los caminantes solitarios por las calles neblinosas, de las gentes sin horarios, desubicadas por el desempleo, de los viejos frente al televisor una hora tras otra del día. Es el Liverpool de The Cavern y los pubs, con basura en las calles y el tiempo detenido en los muelles. Una ciudad vista por la parte de atrás, entre bastidores, un momento después del suceso significativo, es decir, cuando la vida vuelve a su escritura torcida o su tachón después del punto y aparte.

Ese era el talento de Peter Marlow, el registro de la verdad de la parte de atrás, del esqueleto de las cosas y los hechos, de lo que sigue existiendo aunque ya nadie le preste atención, de las habitaciones donde alguien sufre en silencio, de las calles apenas transitadas, de los instantes de soledad después de la fiesta, del rostro de la despedida cuando dejamos de sonreír y nos ponemos de vuelta sin querer hacerlo. No era una talento cualquiera.

Peter Marlow Liverpool. 7am outside Hamilton Square Station, Birkenhead, on the 5th November. 1985
Liverpool, 7am en Hamilton Square Station, Birkenhead, 1985 / Peter Marlow/Magnum Photos.
GB. ENGLAND. Liverpool. Shopping City, Runcorn New Town. November 1985.
Liverpool, Runcorn New Town, 1985 / Peter Marlow/Magnum Photos.
Peter Marlow dec 1986
Liverpool, centro de desintoxicación, 1986 / Peter Marlow/Magnum Photos.
GB. ENGLAND. Liverpool. Boxing Club, Tower Hill, Kirkby. February 1986.
Liverpool, Boxing Club, Tower Hill, Kirkby, 1986 /Peter Marlow/Magnum Photos.
GB. ENGLAND. Liverpool. A street off Scotland Road. September 1986.
Liverpool, Scotland Road, 1986 /Peter Marlow/Magnum Photos.
GB. ENGLAND. Liverpool. In 'The Cop' watching Liverpool FC. April 1986.
Liverpool, Anfield, estadio del Liverpool FC, 1986 /Peter Marlow/Magnum Photos.
Liverpool, Everton road.
Liverpool, Everton road / Peter Marlow/Magnum Photos.
GB. ENGLAND. Liverpool. New Brighton Promenade. July 1990.
Liverpool, New Brighton Promenade, 1990 / Peter Marlow/Magnum Photos.
Peter Marlow Liverpool. Looking west towards the Irish Sea. New Brighton. July 1990
Liverpool, New Brighton, 1990 / Peter Marlow/Magnum Photos.

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