16 de febrero de 1936: una victoria

Hacía tiempo que no se veía en Madrid un acto de esa envergadura. Estaba terminando el verano de 1934 cuando se reunieron en el Estadio Metropolitano decenas de miles de personas, trabajadores y jóvenes de la ciudad, que habían sido llamados por el Partido Comunista, el Partido Socialista y sus respectivas organizaciones juveniles. 

Aquel evento debió quedarse bien guardado en las retinas de los asistentes y de los propios medios reaccionarios y de la derecha del país. Los primeros veían con claridad lo que estaba sucediendo en Alemania e Italia y la deriva que podría acabar tomando la República que, desde 1933 con la victoria de la derecha, cada vez estaba más alejada de las promesas democráticas del 14 de abril. Los segundos vieron tras el mitin la imparable fuerza que el movimiento popular español estaba alcanzando y decidieron mover ficha. Pocas semanas después del llamado ‘mitin del Stadium’, la Confederación Española de Derechas Autónomas entraba en el gobierno de Lerroux con tres ministros. Parecía evidente que la República viraba definitivamente hacia un gobierno con tintes parafascistas. 

Amnistia Frente PopularManifestación por la amnistía para los presos de octubre, en febrero de 1936.

Alemania e Italia quedaban demasiado cerca como para quedarse impasible… Era octubre y una huelga general estallaba en todo el país, alcanzando en Asturias el grado de insurrección de la mano de socialistas, comunistas y anarcosindicalistas. Para el nuevo Gobierno era necesario un contragolpe que frenara en seco ese movimiento. ¿Cuál era el candidato perfecto para ejecutar el plan? Entre el grupo de generales africanistas, allí estaba él, hombre decidido a efectuar cualquier crimen, cualquier monstruosidad. Él fue quien dirigió la dura represión en las cuencas mineras y ciudades asturianas. Franco se convertía en el verdugo de Asturias.  

Esta historia nos suena porque, en poco más de un año y como veremos más adelante, hechos similares se repetirían: cuando la unidad popular triunfó, Franco fue llamado a convertirse de nuevo en verdugo, pero esta vez sin vuelta atrás, provocando una terrible guerra y siendo el organizador de una dictadura de cuatro décadas.

Pero volvamos a octubre de 1934, cuando 2.000 muertes de obreros asturianos regaban los valles. 30.000 presos políticos colapsaban las cárceles de todo el país. Los periódicos de izquierda eran clausurados, así como sus sedes, los sindicatos y, en definitiva, la actividad política. Las garantías constitucionales eran suspendidas. Pese a la aparente derrota del movimiento popular, estos hechos pusieron el germen de lo que ocurriría en febrero de 1936.

Las calles volvieron a gritar República

Los vientos de unidad soplaban por Europa y casi un año después del ‘mitin del Stadium’ se celebraba el VII Congreso de la Internacional Comunista. La proclama de los frentes populares se ponía en el primer orden del día, frenar al fascismo era la prioridad.  En España se manifestó con el acercamiento entre las Juventudes Comunistas y Socialistas, que acabaría culminando en la unificación orgánica con el nacimiento de las Juventudes Socialistas Unificadas. También supuso el reforzamiento de la Unión General de Trabajadores y la puesta en marcha de las primeras reuniones del futuro Bloque Popular.

La voz Frente Popular

El Partido Comunista de España fue la organización más adelantada y que mejor supo analizar el momento histórico que se vivía. Pese a todo, su debilidad organizativa impedía que los comunistas actuaran con mayor energía.  El 15 de enero se firmaba el Manifiesto de la futura alianza electoral. Fundamentalmente se pretendía volver a retomar las reformas de 1931 que habían quedado paralizadas tras la victoria de las derechas: la reforma agraria, el rescate de los bienes comunales, la amnistía de los presos políticos y rehabilitación de los empleados afectados por la represión de octubre del 34. Un programa relativamente tibio que dejaba atrás medidas de nacionalización y socialización de los principales sectores económicos del país. Recordemos que la prioridad era, ante todo, frenar el avance del fascismo. 

Izquierda Republicana, Unión Republicana, el Partido Socialista, la Unión General de Trabajadores, las Juventudes Socialistas, el Partido Comunista, el Partido Sindicalista y el Partido Obrero de Unificación Marxista acudirían juntos a las elecciones. La CNT, que era una fuerza obrera de primer orden, sin formar parte del Frente Popular optó por un apoyo pasivo en vez de la tradicional política abstencionista. 

En el ‘Bloque Nacional’, aunque se mantenía en el poder y había derrotado al movimiento de octubre, la situación interna se complicaba. La corrupción política, las divisiones internas y la presión de los elementos más fascistas crearon una inestabilidad política que provocó la convocatoria de elecciones para el 16 de febrero de 1936.

La campaña electoral se convirtió en un clamor por la amnistía de los presos políticos y por la recuperación de la República arrebatada. Probablemente, febrero de 1936 vivió la campaña electoral más intensa de todas las que se han celebrado en España en su historia.  

En aquella jornada, las calles vivieron una tensa calma. Era mucho lo que estaba en juego y se votó masivamente. La derrota de las derechas fue evidente: pasaron de 213 a 157 diputados, mientras que los partidos del Frente Popular alcanzaron los 269 diputados. En las urnas se tradujo en algo más de 100.000 votos de diferencia.

Cibeles Frente popular 1936Celebración en Cibeles, Madrid, por la victoria del Frente Popular, 16 de febrero de 1936.

¿Qué pasó el 16 de febrero?

El 16 de febrero fue la fecha que marcó un cambio decisivo en España. Demostró dos cosas: en primer lugar, que el avance de las organizaciones populares era ya imparable, que se había recuperado con creces de la derrota de octubre del 34. Y en segundo lugar, que los representantes de la derecha de la gran oligarquía industrial y terrateniente habían perdido todas las posibilidades de frenar el avance popular por medios legales.

La solución para mantener sus privilegios era la violencia. Y si para ello tenían que desencadenar una guerra de enorme magnitud y crueldad, la desencadenarían. El 18 de julio comenzaba la Guerra Civil, pero fue el 16 de febrero la fecha que dio el pistoletazo de salida para la conspiración militar fascista. 

El 16 de febrero nos enseña hasta dónde puede llegar el pueblo organizado y unido. El 16 de febrero nos enseña una vez más hasta qué punto pueden llegar aquellas minorías privilegiadas que mantienen el poder político y económico a costa de una inmensa mayoría trabajadora. El Frente Popular en el 36 fue la propuesta más avanzada que era posible asumir, en un momento histórico muy diferente del actual. Pero la Historia nos da constantemente experiencias que no deben ser olvidadas.

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