World Press Photo, el álbum terrible del mundo contemporáneo

El World Press Photo es el galardón más importante del mundo en el ámbito del fotoperiodismo. Desde 1955 han sido 57 fotografías las premiadas. Desde la primera, una instantánea del accidente de un motociclista en un rally en Dinamarca, la fundación holandesa del mismo nombre que organiza el certamen ha ido desarrollando y adaptando el premio con nuevas categorías. WPP se ha consagrado como una institución dentro del ámbito de la fotografía y del periodismo. La normativa del premio exige el cumplimiento de unas concisas premisas sobre la captura de la foto y un código ético que tiene por objetivo asegurar que la obra no subvierte la comprensión del contexto en el que ha sido tomada. Las fotos galardonadas por el World Press Photo como las mejores del año suelen ser imágenes de un fuerte impacto, conectadas a la realidad sociopolítica del momento. Ese es su sello. De esta manera, la colección que deja el premio, desde 1955, arma un álbum de la historia contemporánea tan sugestivo como cruento. Se trata del reportaje colectivo de un mundo en una etapa convulsa, extremadamente violenta de su historia.

WPP1957_Douglas_MartinEstados Unidos. Fotografía de Douglas Martin, World Press Photo 1957.

Cada una de las fotografías del World Press Photo da para una sola historia. En su conjunto desvelan el signo de los tiempos. Entre 1955 y 2015 han sido 57 fotografías premiadas —en 1957, 1961 y 1970 no se entregó el premio—. Todas ellas son de un dramatismo atroz. No hay alegría, ninguna. La guerra es la protagonista en más de la mitad de ellas. Los Estados Unidos son el país de mayor protagonismo, seguido por Israel. El hambre, en África, es otro de los temas que están más presentes. Los desastres naturales que exacerban la miseria y el drama del llamado ‘Tercer Mundo’. O la pervivencia del fascismo, aun a pesar de retratar el mundo tras la Segunda Guerra Mundial, son las constantes de un certamen que permite vislumbrar el paisaje terrible de una época, la presente.

WPP1961_Yasushi_NagaoJapón. Fotografía de Yasushi Nagao, World Press Photo 1960.

Los Estados Unidos, la gran potencia mundial, está directamente relacionada con 17 fotografías. Son también 17 los fotógrafos estadounidenses premiados —3 de ellos en dos ocasiones—. La historia contemporánea de los EEUU, y en consecuencia del mundo, puede leerse en estas fotografías. Desde el año 1957 —en la tercera edición del certamen—, cuando Douglas Martin fotografió a Dorothy Counts, una de las primeras universitarias negras en los EEUU, acosada y vejada por estudiantes blancos; hasta los desahucios a mano armada tras la crisis de las hipotecas subprime de 2008; pasando por las varias guerras sostenidas a lo largo del último medio siglo. Vietnam, por supuesto, concentra el mayor número de muestras de la barbarie exportada por el ejército norteamericano durante los años 60 y los 70, hasta su retirada, derrotados. La huida de una madre con sus hijos, sumergiéndose en las aguas del río Loc Thuong, ante los bombardeos estadounidenses. Las tropas yanquis arrastrando, atado a un tanque, el cadáver de un guerrillero vietnamita. La famosa instantánea del momento de la ejecución —por disparo en la sien— de Nguyen Van Lem —prisionero del Vietcong— a cargo del comisario Nguyen Ngoc Loan —colaboracionista en el Sur del ejército norteamericano—. La carrera desnuda de la niña Phan Thị Kim Phúc, abrasada tras un bombardeo de napalm. La crudeza de las imágenes de Vietnam testimonian el mayor desastre bélico y una de las ignominias más grandes perpetradas por los Estados Unidos.

WPP1965_Kyoichi_SawadaVietnam. Fotografía de Kyoichi Sawada, World Press Photo 1965.

WPP1968_Eddie_AdamsVietnam. Fotografía de Eddie Adams, World Press Photo 1968.

WPP1972_Nick_UtVietnam. Fotografía de Nick Ut, World Press Photo 1972.

Vietnam no será la única guerra estadounidense con cabida entre las mejores fotos del fotoperiodismo mundial. Las invasiones de Afganistan y de Irak, entrado el siglo XXI, dejarán imágenes galardonadas con el WPP tan escalofriantes como la del prisionero iraquí, con una bolsa de plástico negra tapándole la cabeza, abrazando a su hijo, ambos tras una alambrada. La contraparte de la barbarie provocada por el belicismo yanqui a lo largo del siglo XX y del XXI cae siempre del lado de los propios soldados estadounidenses, protagonistas de un drama más difícil de comprender, y para el cual encontrar una justificación moralmente aceptable. Son varias las fotografías del WPP que muestran el llanto de los soldados americanos tras la batalla, hombres que lloran la muerte de compañeros, que se echan las manos a la cabeza, que muestran, sin duda, el drama de un ser que está sufriendo, que está donde no quiere estar, al menos en ese momento. Pero que vulneran, en cierta medida, el contexto. Porque se colocan en una balanza, porque equilibran el peso del dolor de las víctimas con el de sus verdugos, que es un dolor desconocido en su esencia. ¿De qué se lamentan los soldados estadounidenses retratados, del dolor que han causado, o del que están padeciendo ellos como riesgo de su labor?

WPP1991_David TurnleyIrak. Fotografía de David Turnley, World Press Photo 1991.

WPP2003_Jean-Marc BoujuIrak. Fotografía de Jean-Marc Bouju, World Press Photo 2003.

La mano estadounidense no está solo en la guerra más allá de sus fronteras, o en sus políticas racistas durante los años de la segregación. Está también en el papel de sus multinacionales, por ejemplo en Bhopal, India en 1984. O en la última fotografía de Salvador Allende, saliendo de La Moneda, bombardeada, en un Golpe de Estado promovido y ejecutado con la complicidad de la CIA. Las fotografías del WPP retratan también esta hora nueva del fascismo. Todas sus fotos son posteriores a 1955, con el nazifascismo derrotado en la Segunda Guerra Mundial, pero en ellas se notifica que el fascismo y la ultraderecha siguen estando presentes en el mundo. En la mencionada Chile de Allende. Pero ya antes, y lo mostró el fotógrafo japonés Yasushi Nagao cuando logró captar el momento en el que un joven ultraderechista asesina al político socialista Inejiro Asanuma, el 12 de octubre de 1960. O en la policía del Apartheid, disparando gases lacrimógenos sobre un grupo de hombres y mujeres negras en Soweto. O en España, cuando Manuel Pérez Barriopedro sacó la famosa foto de Tejero, pistola en mano en el Congreso de los Diputados, el 23 de febrero de 1981.

WPP1977_Leslie HammondSudáfrica. Fotografía de Leslie Hammond, World Press Photo 1977.

Después de los EEUU, Israel es el segundo estado con una presencia más significativa en la realidad recogida por el World Press Photo. La ofensiva militar de ocupación y genocidio del pueblo palestino, perseguido no solo en sus propios territorios, sino incluso en los campos de refugiados de países vecinos, como Líbano, ha sido una de las principales temáticas recogidas por el premio. En 1976 fueron los refugiados palestinos en un Beirut incendiado por los bombardeos israelíes. En 1982 fueron las masacres de Sabra y Shatila. En 2006 la muy famosa foto de los jóvenes ricos del Líbano paseándose en descapotable por el paraje arruinado por las bombas. En 2012 los protagonistas del WPP fueron Suhaib Hijazi y su hermano Muhammad, los dos niños palestinos asesinados por un misil del ejército israelí que destruyó su casa, los dos niños amortajados y conducidos en brazos por las calles de Gaza el día de su entierro.

WPP1976_Françoise_DemulderLíbano. Fotografía de Françoise Demulder, World Press Photo 1976.

WPP2006_Spencer PlattLíbano. Fotografía de Spencer Platt, World Press Photo 2006.

WPP2012_ Paul HansenPalestina. Fotografía de Paul Hansen, World Press Photo 2012.

Si el WPP es el testimonio de un mundo en guerra —en la época que es a menudo falazmente considerada como la del mundo más pacífico—, es también testimonio de las consecuencias de un sistema que ha llevado al planeta a una situación de extrema desigualdad. La primera foto del hambre en África que mereció el WPP fue la de un niño en el hambriento y seco Níger, disparada por Ovie Carter, en 1974. Las hambrunas de Uganda en 1980, en Somalia en 1992, y de nuevo en Níger en 2005, con todo lo atroz de su imagen, de cuerpos sin rostro, de manos esqueléticas de niños que no parecen humanos, ponen de manifiesto el grado de insensibilidad, de falta de empatía y de solidaridad que ha conseguido generar un sistema económico mundial en el conjunto de la población del planeta. Se tiene la imagen más terrible delante de los ojos, pero qué se hace para acabar con la realidad que la genera.

WPP1980_Mike_WellsUganda. Fotografía de Mike Wells, World Press Photo 1980.

Imagen ganadora del World Press Photo 2015 frontera entre Serbia y Hungría. WARREN RICHARDSON EFEFrontera entre Serbia y Hungría. Fotografía de Warren Richardson, World Press Photo 2015.

World Press Photo organiza cada año exposiciones por gran parte del mundo, con las fotografías y los reportajes periodísticos premiados cada año. ¿De cuántas maneras necesitamos que nos muestren el mundo que tenemos delante? Parece que de muchas, para conseguir comprender qué está sucediendo a nuestro alrededor. El fotoperiodismo, en general, del que el World Press Photo solo es un exponente, es una de ellas.

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