Delicias inglesas en Nueva York

Parecía que Doll & Em no tendría segunda temporada —al menos así fue para quien esto escribe—. La primera temporada de esta rareza que se podía ver entera en un par de horas resultó tan ingeniosa, tan adorable en su humor agridulce, tan honesta y tan redonda en su guión, que me hizo pensar que estaba todo visto. Absurdo error. A Doll y a Em le quedaban muchas aventuras. ¿Por qué no iba a ser así, si la vida sigue?

doll & em season 2Doll & Em, segunda temporada (2015) / Imagen: Sky.

La segunda temporada de esta serie de miniaturista formato repite la misma estructura: seis capítulos, de 20 minutos cada uno. En esta ocasión la pareja de amigas inglesas —abrumadoramente inglesas— se encuentran en Nueva York. Han escrito juntas una obra de teatro y pretenden estrenarla en el Off Broadway. Para sacar adelante el proyecto la desastrosa Doll se muda a la casa de la estrella de cine Emily, donde ésta vive con su marido y sus hijos, en el acomodado Brooklyn. Con este punto de partida, Emily Mortimer y Dolly Wells, como creadoras de la serie, vuelven a construir una delicia, esta vez más dulce que amarga. Si en la primera temporada el tono dramático se extraía de cotas más profundas —la ruptura de la amistad—, en esta ocasión el drama entra en una meseta, los problemas de las amigas son consigo mismas, no entre ellas. La comedia, de un finísimo humor británico —de ingleses en los Estados Unidos—, domina el tono general. 

El juego de identidades reales y ficticias se permite una nueva pirueta. Ya no son solo Dolly Wells y Emily Mortimer interpretando trasuntos de ellas mismas, construyendo personajes que se llaman como ellas, que tienen rasgos de sus identidades, que se confunden con sus personajes públicos reales, pero que no son ellas. No es solo eso. Ahora son también esas versiones de Doll y Em haciendo lo que ellas han hecho en la realidad, montar una historia ficticia —en este caso una obra de teatro— para hablar de sí mismas, sin ser ellas, pero siendo ellas. Para tal cometido se valen de otras caras famosas del mundo hollywoodiense, que aparecen en cameos y papeles secundarios, como un Ewan McGregor o una Olivia Wilde —Trece en House— autoparodiándose, uno más y otra igual que las protagonistas, cabe imaginar.

La segunda temporada de Doll & Em no alcanza el nivel de la primera, pero porque parte de una premisa distinta, se adscribe al ejercicio más cómico que dramático, y esta vez sin duda, con carácter de intermezzo. Ya no diré que no cabe esperar saber más de Doll & Em, porque parece evidente que la historia inventada de estas dos mujeres reales tendrá una tercera entrega. Esperemos que sea así, y nos permitan volver a degustar la música de cuento infantil sobre la foto de las dos niñas metidas en una bañera en los años 70, de su humor sin complejos, de su naturalidad, de todo lo que debería considerarse el verdadero glamour. Esperemos volver a disfrutar con una nueva historia de esta historia sobre esas cosas pequeñas que nos salvan la vida.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies