Y Yannis Ritsos preguntaría: “¿dónde están los poetas?”

Ahora que Grecia está a menudo en los telediarios, aterida y sin hacer todas las comidas del día, y le exigen pagar una deuda que no contrajeron, y su parlamento se asegura de que la paguen precisamente quienes no la contrajeron, en momentos como éstos se echa de menos a un poeta como Yannis Ritsos. Es necesario un poeta que alce su voz lírica contra los memorándums —los de dentro y los de fuera—, que alce su voz épica en las calles, que ponga su poesía al servicio del pueblo, como hizo durante todo el siglo veinte, aun a costa de pasarse años tras las rejas del fascismo.

yannis ritsosYannis Ritsos, 1983 / Foto: yannisritsos.gr

Yannis Ritsos, nació un 1 de mayo —no podía ser de otra manera—, en 1909, y murió el 11 de noviembre de 1990. 81 años de vida, gran parte de ellos pasados en cárceles y destierros, en los frentes de la Segunda Guerra Mundial y de la Guerra Civil griega después. A los 22 años se afilió al Partido Comunista de Grecia, con 25 publicó su primer libro de poemas —influenciado por la poesía de Maiakovski—, a los 26 el segundo, y a los 27 escribió Epitafio, el primero de los poemas por los que sería perseguido. Era el año 1936, en España comenzaba la lucha contra el golpe de Estado fascista, Rafael Alberti lideraba al grupo de poetas e intelectuales que cambiarían la voz artística de España para siempre. En Grecia, el 1 de mayo la manifestación terminó con obreros muertos en la calle, paroxismo del clima de confrontación social que venía padeciendo el país, la fotografía de la madre de un joven trabajador asesinado por la policía aquel día, conmovió al poeta hasta negarle el sueño. Ritsos escribió Epitafio en apenas dos días, sin descanso, sin poder quitarse la imagen de esa madre, a la que puso voz con su poesía: “La muchedumbre pasa y me oprime, los soldados me pisotean. / Pero mi mirada no titubea y mis ojos jamás te abandonan”. El 4 de agosto de 1936, un par de semanas después que el golpe en España, el fascismo instaura su gobierno en Grecia. El dictador Ioannis Metaxas dio orden de quemar al pie de la Acrópolis todas las copias de Epitafio.

yannis ritsos - foto madre - epitafioLa foto de la madre del obrero muerto que conmocionó al poeta e inspiró Epitafio, 1 de mayo de 1936.

Desde 1940 Yannis Ritsos trabaja su poesía en el seno del Frente de Liberación Nacional, el movimiento de resistencia de Grecia contra el fascismo en el marco de la Segunda Guerra Mundial. Después de la contienda mundial, Grecia no se verá libre de la dominación de las viejas élites, la monarquía griega —que siempre fue pro-nazi— pretende volver al poder, en 1946 el país se ve abocado a la Guerra Civil. Ritsos, combatiente y poeta, será apresado en 1948, pasando por los campos de concentración de Limnos, Efstratios y Makronisos. Pasará cuatro años encerrado, a pesar de que la guerra terminó en el 49. Su compromiso, sin embargo, no se había visto menoscabado, al contrario, la experiencia dolorosa de la prisión y el confinamiento reforzaron su conciencia política, y también su poesía, que lejos de simplificarse, de volverse prosaica hacia lo mal llamado panfletario, se populariza sin perder la profundidad de la milenaria tradición lírica de su tierra. En 1956 publica un largo poema alegórico titulado Sonata Claro de Luna, en el que da voz a la plegaria de una anciana que le pide insistentemente a un joven: “Déjame ir contigo”. Porque: “Esta casa, a pesar de todos sus muertos, no se deja morir. / Insiste en vivir con sus muertos, vivir de sus muertos y de la certeza de su muerte, y en ordenar todavía sus muertos cuidadosamente en armarios y decrépitas camas… / Déjame ir contigo”. Se trata de la conmovedora historia de la vieja y la nueva Grecia. Le vale el Premio Nacional de Poesía, y el reconocimiento masivo del pueblo. Yannis Ritsos será desde entonces un nombre reconocido, prestigioso, hasta el punto de subir al escalón de la fama, cuando Mikis Theodorakis musicalice los versos de Epitafio

Pero la vida, en los tiempos de esta época, es siempre incierta para quienes no ponen en venta sus principios, para quienes deciden arriesgarlo todo por una causa. En abril de 1967, el golpe de Estado liderado por el militar griego y agente de la CIA Georgios Papadópoulos instauró la conocida Dictadura de los Coroneles. Ritsos, por supuesto, volvió a ser encarcelado. Para mayor penuria, en esa época está enfermo de cáncer, lo que no impide que siga recluido en Yaros y Leros, y posteriormente bajo arresto domiciliario en Samos. Si las condiciones son duras, la poesía se vuelve más necesaria, debió pensar el poeta, porque su producción no se resiente, sino que se intensifica. Hasta la caída del régimen, en 1974, no recupera la libertad. Aún le quedarán dieciseis años de vida, en los que su genio y sobre todo su trabajo literario se expanden más allá de la poesía, publica ensayos y novelas, y se despide con el melancólico pero optimista a un mismo tiempo Tarde en la noche, su última obra maestra.

Qué bien le vendría a Grecia un poeta como Yannis Ritsos en estos días. Si pudiera ver lo que está ocurriendo, quizá preguntaría exclamando: “¿dónde están los poetas?, pero ¿es que acaso ya no hay poetas?”. Claro que los hay, los hay en Grecia y los hay en España, pero silenciados. En 1956 Ritsos fue Premio Nacional en Grecia. El mismo galardón en España comenzó a otorgarse en 1924, aquella primera entrega recayó en un joven llamado Rafael Alberti; el Premio Nacional de Poesía de este año 2015 ha sido para Luis Alberto de Cuenca, ese “poeta” que le escribe a las señoras del barrio de Salamanca, con su aspecto de señorito andaluz venido a Madrid, y su capacidad para juntar en un solo verso tres palabras tan originalmente líricas como “tumba”, “flores” y “olvido”. Hay que rescatar la poesía. Hay que ir contra los plumíferos que cenan con el poder, y sacar a la luz a esos poetas del pueblo, de la calle, que hay en todos los países, como lo fueron Lorca, Hernández, Alberti, y como lo fue el profundo, lírico, cotidiano Yannis Ritsos en esa Grecia que hoy tanto le echa en falta. 

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