El show de los carroñeros

Uno de los problemas más serios que tiene este país se encuentra en los medios de comunicación. Los atentados del pasado 13 de noviembre en París han propiciado los últimos y más indignantes casos de sensacionalismo y desinformación por parte de la prensa española. Una semana después de los ataques son ciento treinta y siete las personas muertas. Durante esta semana, más de un centenar de profesionales han sido enviados por medios españoles a París, entre ellos sus caras más reconocibles. El show comenzaba.

Durante días las grandes cadenas han competido, no solo como acostumbran, por liderar las cuotas de audiencia de distintas franjas horarias, sino también, pareciera, por comprobar quién es capaz de hacer más el ridículo (en el mejor de los casos), o quién porta criterios morales más miserables. Todo ello, por supuesto, con tal de recibir una medalla de share. La información —entendida como datos veraces— no importa. No, no se trata de vender información, si fuera así al menos tendríamos un producto mínimamente válido. Ya ni siquiera eso. Lo que se vende es otra cosa, es morbo y bajo instinto, es adocenamiento.

En el concurso de la semana de los popes del share español en París, la medalla de oro se la lleva, por unanimidad, Carlos Herrera. Su selfie frunciendo el ceño frente a las flores de la Sala Bataclan demuestra el rasero moral de un personaje empeñado en convertirse en paradigma de lo más deleznable que puede hacerse a través de las ondas. En el podium, muy cerca del primer puesto, no podía estar otra que Ana Rosa Quintana, narrando en directo un minuto de silencio… rompiendo ese minuto de silencio. Y más cerca aún de cabeza, especialmente en la disputa del maillot de la indignidad, el director de informativos de La Sexta, Antonio García Ferreras, luciendo atuendo hipster para bajar a la calle y deleitando a la audiencia con la descripción de los impactos de bala y del charco de sangre aún visible en uno de los lugares de la masacre. Es la vergüenza hecha show. 

Ejemplo de patetismo extremo los ha habido por doquier en todas las cadenas, emisoras y periódicos. En el matinal de Mariló Montero colocaban como logo de Al Qaeda el escudo de la Alianza Rebelde de Star Wars. Aunque más grave era la publicación en La Razón de la foto de un supuesto terrorista del Estado Islámico, utilizando la foto falsa de un periodistas canadiense. 

El panorama informativo hegemónico en España es un verdadero problema de orden democrático. Los grandes medios de comunicación, en su mayoría privados, pero también los entes públicos, están en manos de una ínfima minoría que los utilizan como negocio y como órganos de expresión de sus intereses. El derecho a una información veraz está conculcado. La pluralidad es una falacia que da para hablar de ella en exclusividad y largamente. El respeto a la verdad y a las víctimas de cualquier tragedia es papel mojado. Al olor de la sangre, sin importarles los llantos, despegan el vuelo los carroñeros.

22 de noviembre, 2015

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