El “Jolgorio del Cine” (y otras cosas que necesito sacudirme)

Como dijo Jack el Destripador (y mucha gente después de él), vayamos por partes…

Primera parte: “el Jolgorio del Cine”

Disculpen que me ponga un poco abuelo cebolleta, a mis veintiocho años… Pero qué maravillosa era la Fiesta del Cine cuando ni siquiera los propios taquilleros sabían que existía. No miento. Cuando empezó, hace cinco o seis años, para enterarse hacía falta tener grado de búsqueda en internet Nivel Cinco, por lo menos. Recuerdo llegar con mi sonrisa de oreja a oreja y pedir tres entradas para tres películas seguidas, y tener que explicarle al taquillero que estaban a dos cincuenta, que lo ponía en internet. Y el taquillero llamar a su encargado. Y su encargado… Ya me entendéis. Y sí, entrabas al cine y te encontrabas con no más de quince o veinte personas, nos mirábamos como diciendo “¡cómo molamos!” y se mantenía el secreto. Quizá días después lo contabas, pero no querías que nadie te arrancara en ese momento del paraíso.

quijote - fiesta del cineFotograma de Don Quijote, de Orson Welles / Foto: El Silencio Producciones.

Y así fueron los primeros años. Después, ya no sé si por Facebook, Instagram o Twitter, pasó a ser vox populi y se acabó lo bueno. Y no me refiero a las interminables colas, ni a las páginas caídas de compra online… No, una vez pasada la gymkana de la compra compulsiva, uno se sienta en su butaca y empieza el jolgorio. Quizá es que la gente se ha olvidado de qué viene a hacer, o que no tiene costumbre. Quizá, como dice mi hermano: “España vive una gran crisis de educación”, y aunque le llevo la contraría porque si no reviento, razón no le falta. No, damas y caballeros, no vale todo. No están en el salón de su casa. No tienen que comentar cada frase de Ricardo Darín como si se estuviesen tomando una cerveza con él. No tienen que mirar el móvil cada quince minutos e incendiar de luces azules el patio de butacas. No son tan importantes, no van a tener que salir a rescatar a nadie, la vida va a seguir mientras ustedes dedican dos horas a desaparecer, porque créanme: es realmente liberador. No, no tienen que contestar la llamada y decir “estoy en el cine”. Escríbanlo en su muro antes de meterse a la sala, y todo listo, la gente va a saber dónde están. Gracias. No tienen que subir una foto con sus gafas 3D. El flash molesta. Y además, ya está muy visto. Apaguen sus dichosos móviles. Su espíritu y el mundo entero se lo agradecerán. No se levanten a hacer pis siempre que les apetezca, no hay botón de pausa. Aunque les haya salido barato, valoren lo que tienen delante, joder. Tolero que coman palomitas, qué remedio. Además, con tanto tráiler para cuando la película empieza ya están apurando las que se han quedado a medio hacer en el fondo. Pero, de verdad, es que hay gente a la que solo le falta sacar un mantel de cuadros, inflar una pelota Nivea y pasarla por el patio de butacas. Basta, un poco de respeto. He pagado menos que otros días pero para mí lo que tengo delante no tiene precio.

Segunda parte: “la Tarjeta de Esclavización”

Y ya que reparto, reparto… Soy asiduo a una cadena de cines, llamémosla X. Pues, bien, lo primero que les tengo que decir a los señores de YELMO CINEPLEX es que se gasten un poco más de dinero en sus instalaciones. No me gusta nada estar viendo una película intimista y escuchar al otro lado de la pared al aburrido de Matt Damon cantando Waterloo.

En cuanto a su tarjeta de fidelización… Ok, se han pegado la paliza padre a cambiarnos a todos las tarjetas en un tiempo récord antes de que llegase la dichosa Fiesta del Cine. Antes, cuando uno pagaba una entrada ganaba un punto, a los diecinueve puntos (una media de ciento catorce euros, usando una entrada de seis euros para compensar las más baratas con las más caras) tenías para ver una película gratis. Ciento catorce euros. ¡Ciento catorce euros! Pero un día Mr. Yelmo cayó en la cuenta. “¡Oh! —dijo Mr. Yelmo— Si seguimos así la gente acumulará puntos en la Fiesta del Cine y les saldrá más barato que con días normales, ¡no podemos consentirlo!”. Así que, como digo, en tiempo récord ustedes nos cambiaron las tarjetas para que ahora el dinero que acumulemos sea proporcional a la entrada que compremos. Entiendo su movimiento, puedo hasta compartirlo… pero no deja de ser rastrero. Rastrero porque ustedes ponen la entrada a 2’90 tres días al año… pero bueno, se sabe que la cosa es recaudar y seguir amasando euros a costa de muchos otros. Lo que es intolerable, inconcebible y chapucero es que se den tanta prisa en hacer una cosa y, sin embargo, durante todos estos días las tarjetas aún no estén validadas para la compra en internet. Esto que quiere decir que si me he comprado en total unas ocho entradas en toda la semana he acumulado un total de… cero euros. Inaceptable.

Y como es inaceptable me presento en la taquilla, y un chaval que hace las veces de encargado, y que —ojo— no tiene ninguna culpa de todo lo que pasa, porque al final es un pobre currito con un salario de miseria y unos horarios de risa por mucho que yo compre la entrada a dos, diez o quince euros, me atiende. Y el pobre no sabe nada de nada de nada. Y me toma los datos en un papel aún más pequeño que un post-it. Literal. Nombre, apellidos, teléfono y número de tarjeta. Espero que no, pero me imagino el pobre papel arrugado junto a otros pobres papeles arrugados en el fondo de una papelera. Estoy a punto de estallar, pero la película va a empezar y no puedo con tanto despropósito. Mejor me meto a la sala, respiro, y dejo que los demás vivan no la Fiesta, sino el Jolgorio del Cine, como si de una actividad interactiva se tratase. 

Tercera parte: “mi manta, mi perro y mi móvil”

Voy mucho al cine, y seguiré yendo, porque para mí lo es casi todo. Ahora… no se me pondrá la cara ni medio colorada cuando tire de Torrent para bajarme alguna película y quedarme en mi casa, con mi manta, mi perro y mi móvil. Apagado.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies