El derbi de la “ciudad eterna”

Un domingo en Roma siempre es especial, si además es un domingo de derbi entonces se convierte en domingo de pasión. En el derbi romano lo de menos es el fútbol, la pasión de las gradas supera con creces lo que acontece en el terreno de juego, y es que los Roma-Lazio reflejan de forma exponencial la bipolaridad de la “ciudad eterna”. Roma, ciudad a la que se ama y se odia al mismo tiempo, cataliza en su calcio las lágrimas y los amores que emanan de su eterna melancolía.

derby-roma-lazioGervinho celebra el segundo gol de la AS Roma, 8 de noviembre, 2015 / Foto: AFP/Filippo Monteforte.

Para mí, ciudadano romano, nacido en esa piel de toro que abraza el Atlántico al Mediterráneo ver el famoso derbi se había convertido en una curiosidad vital, después de año y medio en esta ciudad no podía dejar de ver con mis propios ojos el partido que trasciende lo común de un simple juego de fútbol. Así que ahí me presente, con mi amigo Valerio, a ver si lo que contaban de los Roma-Lazio era verdadero, y debo decir, que superó con creces mis expectativas. Partía con la extrañeza de encontrarse con el campo a medio llenar, con ambas curvas, la Sur y la Norte, vacías, protesta de los ultras de ambos equipos ante las nuevas medidas de seguridad. Aun así, el Estadio Olímpico se convirtió por unas horas en el corazón al que acudía la sangre de la capital italiana, los tifosi llegaban al estadio, con el característico caos romano, de todos los barrios de la ciudad. Por unas horas, a las orillas del Tiber, ese espacio que algún día acogió unas Olimpiadas, se concentró toda la atención de la preciosa Roma. 

La bella y eterna esquizofrenia romana se proyecta históricamente en sus dos equipos de futbol. La Lazio, uno de los primeros clubs deportivos de Italia, viste de azul celeste porque nació  para ser el club de la paz, si bien, pronto fue adoptado por el fascismo mussoliniano como expresión deportiva de su visión política, jamás ha podido desprenderse de ese aroma; la Lazio ha despreciado sin intención, a la ciudad que lo acoge, no lleva su nombre, que se debe a la región del Lazio, sus aficionados  vienen de los rincones de esta provincia y de  la burguesía romana que siempre ha buscado sus negocios mas allá de los muros de la ciudad. Por el contrario, la A.S. Roma es el equipo de la gente de Roma, nacido en los años veinte en el populoso barrio del Testacio; los aficionados de la Roma son romanos de siempre y por siempre, orgullosos de serlo y sin ganas de saber qué hay mas allá de la “ciudad eterna”. Todos estos aspectos  producen una convivencia agridulce, que cristaliza en los derbis romanos. 

Este derbi era especial para los romanistas, llevaban tiempo sin ganar al eterno rival, para más inri, aún coleaba el único derbi de la historia en el que Lazio y Roma disputaban un título en juego: la final de Copa de Italia de 2013; aquella victoria de la Lazio estaba muy presente. Los tifosi laziales recordaron  con una gran pancarta la victoria en la final de la Copa Italia, para ellos el gran derbi ya lo habían ganado, los que tienen que venir serán meros partidos amistosos; saben que nunca será así, un derbi es un partido que se juega en 90 minutos y que dura meses. 

Futbolísticamente el partido fue siempre en una dirección, la que marcaba la Roma, mejor físicamente y arropado por una afición enloquecida, mandó, dominó y ganó un partido en el que destacó un gladiador africano, Gervinho, que llevó la batuta del equipo convirtiéndose en  un puñal por la banda derecha. El partido no tuvo mucha historia, la Lazio espero atrás una oportunidad que nunca llegó, la Roma fue justo vencedor, un 2-0 que será una bálsamo para olvidar derrotas pasadas y que además lo hacen  serio candidato al campeonato italiano. 

Roma, la “ciudad eterna”, que nunca cambia, empieza a mutar futbolísticamente, finalmente la Roma ganó el derbi de la pasión, algo se está moviendo en el calcio romano. El derbi no decepcionó, es sin lugar a duda el mas eléctrico de Europa. Verlo con mis propios ojos, un lujo, recuerdos para una vida que, al contrario de Roma, no será eterna.  

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies