Dropcoin se cierra. ¿Qué periodismo es posible?

Desde marzo, este último medio año largo, los lectores de Drugstore habéis podido encontrar al final de cada artículo el botón Dropcoin, para microaportaciones voluntarias que recompensasen al medio y al autor por su trabajo. Esta semana el botón desaparecerá. Los amigos que idearon este “clic sonoro”, una herramienta de financiación sobre todo para medios de información independientes, han decidido poner fin a una aventura que ha durado nueve meses desde su lanzamiento público, pero que acumulaba años de gestación. La respuesta, por desgracia, no ha sido la esperada. Y su generosa idea se suma a otras de tantas que, al menos por ahora, no consiguen triunfar.

dropcoin cierra

El fin de este proyecto, no obstante, nos obliga a una pregunta: ¿qué tipo de periodismo es posible? Vayamos por pasos. Hay dos tipos de medios: los que están sostenidos por grandes capitales y los que lo están por sus lectores. Por el momento, son mayoría los primeros, en cantidad abrumadora. Y, o desarrollamos un modelo que crezca rápidamente parejo a una nueva educación lectora, a una conciencia responsable del papel de la información veraz e independiente en el mundo en el que vivimos, o nos vamos a tener que conformar con el nuevo NODO en sus diferentes colores. Ese nuevo modelo pasa, desde ya, por tomar conciencia de que mantener un medio —por pequeño que sea— cuesta dinero. Por mero amor al arte no sobrevive ningún proyecto. Dropcoin indicaba la dirección por la que debía avanzar el periodismo independiente, la de ofrecer a los lectores la posibilidad de sostener medios libres de favorecer los intereses de todo tipo de capitales.

En España hay pocos medios con un gran alcance de masas o con pretensión de conseguirlo que se mantengan independientes de un poder monopólico. Está el caso de eldiario.es, que en tres años ha conseguido estabilizar un modelo de cierta autogestión, basando sus ingresos en tres fuentes: publicidad, venta de una revista en papel y suscripciones. Llama la atención este último concepto: han conseguido reunir 12.000 suscriptores, a base de una cuota mínima de 5 euros mensuales, que reciben a cambio de una serie de ventajas relacionadas con la experiencia de lectura de sus propios contenidos —sin publicidad, recibir antes las noticias, etc.—. Su plantilla ha crecido y su línea editorial no se ha resentido. Existen otros medios, como Infolibre, que funcionan con una plataforma de pago que da acceso a contenidos extra. Son modelos que parecen otorgar una cierta estabilidad a dos medios digitales al margen de las grandes cabeceras —siempre que sus ingresos por publicidad no sufran una caída, espontáneamente mercantil o políticamente intencionada, que nada es descartable—, pero no olvidemos que se trata de prensa generalista. ¿Qué pasa con los medios especializados?

Una revista digital de pesca, o de automóvil, o de música rock —por poner tres ejemplos dispares—, van a tener una posibilidad factible de encontrar un ingreso regular por publicidad, precisamente por lo específico de su público. Otros medios, como los culturales, con un abanico de contenidos más amplio y dispar, lo van a tener más difícil; la cultura, ya se sabe, no se lleva bien con el mercado. Los hay que se han profesionalizado y están llegando a conseguir datos de audiencia muy importantes. Pero son pocos, muy pocos, y menos aún con una línea socialmente comprometida. Un medio cultural con una línea editorial de determinado compromiso lo va a seguir teniendo difícil, muy difícil. 

En Drugstore tenemos algunas cosas muy claras en este sentido: no vamos a poner publicidad del banco que te desahucia, ni del coche que te estafa y contamina los pulmones, ni del refresco que plantea EREs a sus trabajadores —son solo otros tres ejemplos dispares—. No vamos a cerrar nuestros contenidos tras muros de pago: nadie se va a quedar sin leernos por no tener dinero. Pero tampoco queremos morir como mártires. Mantener un ritmo y un nivel de contenidos como el actual requiere de varias jornadas laborales al día, y de momento toda la inversión está siendo a fondo perdido. Si queremos estar muchos años en la brecha y llegar a cientos de miles de lectores al mes tenemos que dar cuanto antes el salto a la profesionalización del medio, ya sea mediante un ingreso por publicidad responsable o por la venta del magazine en papel. Ya se irá viendo. Por el momento, es necesario ir avanzando en la reflexión sobre el tipo de medio informativo que la sociedad necesita, y el tipo de lector que necesita el panorama periodístico independiente. A fin de cuentas, todo está relacionado.

A los grandes medios los sostienen grandes capitales. A los independientes, nuestros lectores. Dropcoin ayudaba en esta tarea. Desde el primer momento que nos interesamos por incluir el botón en nuestro medio, el trato de parte de Iñaki y compañía fue extraordinariamente familiar. Ahora, de Dropcoin desaparece el botón, pero nos quedan los amigos. Es una de las cosas más valiosas que nos deja este primer año de Drugstore. Muchas gracias a todos los que aportasteis vuestras moneditas estos meses, ese gesto tampoco lo olvidaremos.

8 de noviembre, 2015

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