End of the Century: el estoicismo según The Ramones

La mayoría de los charlatanes que se ganan la vida dando talleres y cursos en las empresas sobre superación personal y sobre cómo dirigir tu carrera profesional te venden el cuento de que vas a conseguir todo lo que te propongas, bien cumplir tus sueños, en sentido poético, bien alcanzar tus objetivos, en un plano más prosaico. Solamente tienes que desearlo lo suficiente y trabajar duro, dicen (bueno, y seguir la estrategia que ellos proponen y que no son más que unas cuantas ideas deslavazadas disueltas en una presentación encharcada de fotos chulas y vídeos de YouTube). Pero, ¿y si no es suficiente? ¿Qué pasa si dedicas todo tu esfuerzo, tu talento y una gran cantidad de medios y no basta para llegar a donde quieres llegar? El grupo neoyorquino The Ramones nos ofrece una importante lección al respecto que puede echar del estrado de un guitarrazo a cualquier gurú vendedor de elixir crecepelo.

Ramones_1978The Ramones, 1978.

La historia de la grabación del disco End of the Century, en 1979, de The Ramones  podría ser un case study de máster de escuela de negocios, pero sin final feliz, y lo que es peor, sin una moraleja, porque nadie sabe por qué falló en el mercado un lanzamiento protagonizado por una banda de culto que contaba con el toque mágico de uno de los mejores  productores de la historia del rock, el tan controvertido como genial Phil Spector.

La historia es la siguiente: un grupo de rock que a finales de la década de los setenta es el referente de la escena punk y de la new wave en EEUU y Europa descubre que las ventas de sus discos no están ni de lejos a la altura de su popularidad. Es decir, que no vendían. Con el fin de romper esta maldición, acuden a grabar con uno de los mejores productores de todos los tiempos, para que le dé al disco el toque comercial rompedor de listas de éxitos que ellos no han conseguido inyectar a sus obras anteriores. Pero el productor es un tipo perfeccionista, de personalidad muy compleja y además politoxicómano, por lo que la grabación del LP resulta un infierno para casi todos los miembros de la banda. Finalmente, tras muchos sacrificios y sufrimiento, el disco sale al mercado y, al igual que los anteriores, tampoco vende.

The Ramones nace como banda por la fusión de cuatro personalidades aparentemente incompatibles: el malencarado, delincuente e hiperviolento Johnny (que gracias a que tenía sus objetivos vitales claros llevaba las riendas del grupo en los momentos en que parecía que todo se desmandaba), Joey, un tipo tan alto como feo, emocionalmente inestable y que sufría un trastorno obsesivo compulsivo, Dee Dee, gran devoto de las sustancias psicotrópicas y en general de todo aquello que colocase, y finalmente, Tommy, el batería, que pronto abandona su puesto en el escenario para dedicarse a tareas de producción. 

Sin ninguna pretensión de marcar tendencia ni de manifestar militancia estética alguna, esta panda de hirsutos chavales de Forest Hills, un suburbio de Queens, Nueva York, se convierten en la sensación de la incipiente escena punk de la ciudad a través de sus salvajes actuaciones en el club CBGB, ofreciendo un espectáculo de volumen desmedido y rock acelerado, sin parangón en aquel momento.

Y para canalizar toda esa popularidad a través de los surcos, en 1976 graban su primer disco, homónimo, al que le siguen Leave Home y Rocket to Russia (1977), y Road to Ruin (1978), además del directo grabado el 31 de diciembre de 1977 en el Rainbow Theatre de Londres, que titularon It’s Alive.

Pero en 1979 se paran a reflexionar y se dan cuenta de que algo falla en el modelo. En palabras de Johnny: “llevábamos por ahí ya cinco años y no habíamos colocado ningún éxito, así que había que hacer algo”. Y ese “algo” resulto ser contratar a Phil Spector —el productor que todo lo que tocaba se convertía en oro—, para la grabación de su siguiente LP, que titularon End of the Century (aunque quedaban todavía veinte años para el cambio de siglo).

Spector fue el responsable de éxitos de The Crystals, The Ronnetes (de hecho se casó con una de las tres, con Ronnie Bennet), de Ike y Tina Turner, y produjo el Let It Be de The Beatles, así como discos en solitario de John Lennon y George Harrison. Un genio, no hay duda. Pero también un déspota minucioso en exceso que convertía las sesiones de grabación en un infierno, que abusaba del alcohol y de las drogas, que era un fanático de las armas de fuego (siempre llevaba una o varias encima), que era un neurótico, y lo peor de todo, que es un psicópata encerrado en prisión desde 2009 por el homicidio en segundo grado de la actriz Lana Clarkson. Pero esa es otra historia…

Ni que decir tiene que la banda, excepto Joey el cantante y los técnicos, sufrieron un suplicio en las sesiones con Spector. El maltrato verbal era la norma y su exigencia en el trabajo rayaba en la obsesión. Recordaba Johnny de aquel momento: “me tenía tocando los acordes de apertura de Rock ‘n’ Roll High School una y otra vez, y así durante tres o cuatro horas. Se ponía a escucharme y volvía a decirme que tocara de nuevo el mismo acorde mientras lo marcaba taconeando y me repetía gritando “¡Mierda, coño, joder! ¡Mierda, coño, joder!”.

Los enfrentamientos entre ambos se sucedían con frecuencia (Johnny también tenía un carácter endiabladamente violento) y aunque la leyenda cuenta que Phil Spector llegó a encañonarle con una pistola, Johnny no menciona ese detalle en su autobiografía. Pero sí reconoce que algo de peligro hubo en la relación: “y ahí estaba ese hombrecillo con alzas en los zapatos, una peluca y cuatro pistolas, una en cada bota y otras dos en las sobaqueras, más sus dos guardaespaldas. Cuando mató a aquella chica [Lana Clarkson] pensé que lo raro era que no matara a una por año, aunque de haber querido matar a alguno de nosotros, seguramente habría sido a Dee Dee, pues por algún motivo era el que más le irritaba”. Sin embargo, Spector adoraba a Joey, el cantante, y para furia de Johnny se refería al grupo como “Joey y los Ramones” y a a menudo se lo llevaba aparte para cuchichear y cotillear. 

A pesar del aura punk que emanaban, The Ramones había mamado la música de los sesenta a la que representaba Phil Spector. En sus discos precedentes había ecos del sonido surf de Beach Boys y Jan & Dean (Rockaway Beach, Sheena is a Punk Rocker) y aparecían versiones aceleradas de temas como Surfin’ Bird de The Trashmen y California Sun de The Rivieras. Así que choque cultural tampoco se puede decir que hubiese entre la banda y el productor. No obstante, los miembros del grupo no acababan de ver los arreglos de su productor que en gran medida limaban la cruda aspereza de su música.

Johnny tuvo que abandonar la grabación de End of the Century debido al fallecimiento de su padre y los demás hicieron lo que pudieron para salir a bien con Spector. Curiosamente, fue el propio Johnny el que sugirió meter en el disco un tema de The Ronnetes, aunque él propuso (The Best Part of) Breakin’ Up y finalmente se grabó Baby I Love You, en la que lo único que suena de The Ramones es la voz de Joey, porque el resto es interpretado por una orquesta.

En el tema estético de imagen también Phil Spector quiso edulcorar comercialmente a la banda y les convenció para que saliesen en la portada sin sus características chupas de cuero negro. A pesar del cabreo lógico de Johnny (“dijeron que nos deshiciéramos de las cazadoras, que era por ellas que no salíamos en la radio”) en la foto aparecen con camisetas de colores que les dan una pinta de pringaos. Y a pesar de todo el sacrificio, el disco no vendió.

¿Es End of the Century un disco mediocre? En absoluto. Para empezar, contiene dos hits que aparecen en toda recopilación del grupo: Do You Remember Rock and Roll Radio? (escrita por Joey y reconocida como una gran canción por Johnny) y Rock ‘n’ Roll High School, una inyección de adrenalina maravillosa. Pero además contiene otros temazos como I’m Affected, Chinese Rock (que fue magníficamente versioneado por Johnny Thunders en L.A.M.F.), Danny Says o All the Way. En conjunto, una obra potente.

Tanto Dee Dee como Johnny reconocieron que los temas eran buenos, pero que fueron estropeados por el productor que “iba a conseguirnos a los Ramones nuestro disco de éxito”. Igualmente reconocieron que esta grabación, con todo lo que conllevó, fue el principio del fin de la banda, a pesar de que aguantaron todavía muchos años juntos.

Es una buena lección de que no siempre las cosas te van a salir bien, por más que trabajes o creas que te lo mereces, en contra de lo que te dicen todos esos aficionados al coaching que parasitan en las grandes empresas supuestamente arreglándole la vida a la gente. Y me gustaría cerrar este texto con la opinión que expresó sobre el tema Johnny Ramone en las declaraciones que realiza en el documental de la banda End of the Century. The Story of The Ramones (2003), probablemente lo mejor que se ha rodado sobre la historia del grupo: “Hicimos un disco con Phil Spector. Era nuestra gran oportunidad. Y otra vez no vendimos ningún disco. Así que en ese punto, finalmente, acepté que eso era todo: no vendíamos. Sólo tratemos de mantener nuestra carrera y seguir haciendo dinero. Es un trabajo, hagámoslo lo mejor que podamos, mantengamos felices a nuestros fans y no les decepcionemos. Y no te preocupes. Acéptalo. Este es tu lugar en la vida”. Bello ejemplo del estoicismo Ramone.

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