Lo bueno, lo malo y lo escabroso de una historia sobre psicópatas reales

Una historia narrada en imágenes y sonidos para proyectar, sea en el formato que sea, de serie o película, se construye sobre tantos elementos que resulta fácil hablar de los aciertos o errores de su conjunción, pero difícil, a veces, discernir si es más lo bueno que lo malo, o qué parte tiene más peso para ofrecer una sentencia sobre el resultado final de la obra. Con Appropriate Adult, un híbrido entre serie y película
para televisión, de 2011, que obtuvo un espaldarazo de crítica y premios en su país de origen, el Reino Unido, ocurre algo así. Uno —o al menos este uno que soy yo— no sabe si pesa más lo malo que lo bueno, si es una buena producción o una mediocridad engañosa. Trataré de aclarar mis ideas sobre estas líneas.

appropriate-adultSylvestra Le Touzel, Emily Watson y Dominic West, protagonistas de Appropriate Adult / Foto: ITV.

Appropriate Adult es, oficialmente, considerada una miniserie. En esta categoría compitió y se llevó numerosos reconocimientos, incluidos BAFTA y nominaciones a los Globos de Oro, sobre todo por la labor de sus dos intérpretes protagonistas: Emily Watson como la asistenta social Janet Leach, y Dominic West como el asesino en serie Fred West. Solo con estos pocos datos ya encuentro mis primeras contradicciones. En primer lugar, es una miniserie, de acuerdo, pero por poco, o por trampa. No puede ser más mini: cuenta solo con dos capítulos, de una hora de duración cada uno. En realidad es, a todas luces, una película partida en dos, un film para televisión que algún astuto productor supo convertir, con un simple fundido a negro a mitad del metraje, en una mínima miniserie; sin duda, un formato con el que hacerse un hueco no solo en la parrilla televisiva, sino con el que acceder al reconocimiento crítico y la atención que ofrece el actual auge de las producciones seriales. Pasemos por alto esta pequeña trampita. Sigamos con cosas aparentemente positivas: las premiadas interpretaciones. Es posible que en este punto comience a hacer enemigos. Dominic West hace un papel superlativo, consigue que olvidemos a McNulty y ofrece una construcción de un personaje real de estremecedora profundidad; nada que objetar sobre la calidad de su trabajo, si acaso, que no ha sido lo suficientemente reconocido. Sin embargo, Emily Watson, ¡ay Emily Watson! La inglesa se llevó un BAFTA y una nominación al Globo de Oro. Pero yo no puedo con ella. Me parece una de las actrices más sobrevaloradas de los últimos años. Y Appropriate Adult ha reforzado esta opinión. Su papel es uno de esos personajes de porcelana que tan bien le caen, a los que reviste, siempre, de una terrible indolencia. Viene haciéndolo desde su debut en Rompiendo las olas, de Lars von Trier. La introspección de sus personajes se convierte en un alelamiento que crispa los nervios. Su interpretación condiciona la historia de Appropriate Adult hasta poner en riesgo la verosimilitud del film-serie. Nunca terminaré de comprender el prestigio de ciertos actores, en este caso, me veo enfrentado una vez más a la insoportable levedad de Emily Watson.

Pero la historia es más que sus actores, es, por sobre todo, un arriesgado ejercicio de memoria sobre uno de los sucesos que más ha conmocionado a la sociedad británica en las últimas décadas: el descubrimiento de los horrorosos crímenes cometidos por Frederic y Rosemary West, un matrimonio de Gloucester, durante más de veinte años. Los West torturaron, violaron y asesinaron al menos a doce personas, incluidas algunas de sus propias hijas. El caso conmocionó a Inglaterra, tanto por lo descubierto como por lo que se intuye quedó velado, la sospecha de que podrían haber cometido al menos una veintena de asesinatos más, secuestrando a numerosas jóvenes durante casi tres décadas. 

Como adaptación de un hecho real y tan sensible como el tratado, Appropriate Adult es, sin duda, una buena obra. La historia de los crímenes de los West está contada sin que aparezca ni una gota de sangre, casi como si de una lectura dramatizada se tratase, solo que llevada a cabo por sus propios protagonistas. La miniserie recorre los meses de interrogatorios y proceso judicial sobre los asesinos, una vez detenidos, sirviéndose como muleta de avance en la trama del vínculo que se genera entre el asesino confeso y una trabajadora social voluntaria que vela por que el acusado entienda lo que se le dice y a lo que se enfrenta. Es en este punto donde la historia encuentra una segunda veta de material humano que taladrar; sin embargo, no la ataca con la valentía que podría haberle extraído un plus de turbio combustible a las ya de por sí escabrosas revelaciones del psicópata West. Aunque tampoco se le puede objetar ir más allá de donde llegó la historia real que cuenta.

Appropriate Adult no deja de ser un buen plan para una tarde o noche libre, siempre y cuando se pueda soportar a la señorita Watson. Sirve, también, para reconocer que se puede hacer un drama criminal sin necesidad de incógnitas fundamentales que vertebren una trama, y que las preguntas sobre las causas que pueden convertir el alma y la mente humana en un pozo deleznable son suficiente motivo y vehículo para armar una historia. 

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