Trail running: de montañas, hipsters y “cuñaos”

Este es un aviso bienintencionado que puede interesar a deportistas en ciernes de todas las edades, a adictos disimulados de las modas y tendencias, a maridos, esposas, novios y novias y en general a cualquier persona con buena o mala relación con esa figura familiar universal que es “el cuñado”. Atiendan todos: el tiempo del running ha pasado. Pronto su compañero de entrenamientos le dirá que deja el asfalto, los gurús de la vida sana y las revistas de moda le hablaran de gente que corre a solas con excéntricos atuendos por la montaña, y —suceso definitivo— su cuñado le insistirá en llevarle un domingo de ruta campestre o le convencerá para participar en una carrerita de montaña. Después de todo ello usted estará destrozado en el sofá, su cuñado en perfecta forma y ánimo no dejará de hacer chistes sobre su bautismo como corredor de montaña, descubrirá quiénes son Kilian Jornet y Anton Krupicka, cogerá un mapa e identificará el terreno montañoso más cercano a su casa, y se escapará secretamente para tratar de “sentir la naturaleza” y “conectar con la parte más instintiva de su propio ser”, para poner sus gemelos como piedras a prueba de cualquier cuesta y, desde luego, para hacerle morder el polvo a su cuñado en la próxima escapada… Sí, se habrá convertido en un corredor de trail running.

trail_kilian_zegamaKilian Jornet, en la Zegama Aizkorri.

El trail running ha llegado a las masas, nadie sabe hasta dónde puede alcanzar. Lo más probable es que jamás supere en número de practicantes al running común y corriente, básicamente por la dificultad de necesitar una montaña cercana para practicarlo con cierta periodicidad. Salir a correr a la vuelta del trabajo por las calles o el campo de nuestros pueblos y ciudades no requiere más que vencer la pereza, con eso se puede entrenar en perfectas condiciones para correr desde unos pocos kilómetros a maratones enteros; pero el trail running no se entrena con la sencilla suma de kilómetros, la clave está en subir y en bajar, en acumular metros y metros de desnivel durante largas temporadas, y en hacer rodajes aún más largos —en tiempo— que los acostumbrados para  la preparación de una carrera de fondo al uso. El trail exige dos cosas extras al running: montañas cerca de casa y tiempo. Dos cosas poco comunes, por desgracia. Este handicap será el que marque uno de los límites de corredores populares de trail, sobre todo en distancias ultramaratoniananas. 

trail_anton krupicka_f_org UTMBAnton Krupicka, en el Ultra Trail Mont Blanc / Foto: UTMB.

Sin embargo, cuenta con una ventaja, es una práctica deportiva más pura, menos contaminada de sentido competitivo, y por eso más satisfactoria para la gran mayoría de deportistas amateur. Después de estos años de fiebre running, el que no corre diez kilómetros en menos de cuarenta minutos o una maratón en tres horas “pelás” es considerado casi un paquete —por los “pro” y muy “pro”, que cada vez son más…—. Todos sabemos que es enorme la cantidad de gente que acude a las carreras populares cada fin de semana con verdadera intención competitiva, y que por rasparle dos segundos al crono son capaces de cualquier cosa. Sin embargo, la exigencia del trail running —especialmente en sus distancias mayores, las de los ultra, que son las que más proyección mediática le están granjeando—, obligan a una práctica tan estoica, desde el entreno a la propia carrera, que quien se adentra en ella poco a poco va perdiendo la vanidad competitiva que todos tenemos y se contempla a sí mismo en una especie de prueba o aventura personal. Cruzar la meta de una gran prueba de trail running es tan complicado de lograr que el puesto en que se hace o la marca registrada no importan nada. Verdaderamente, nuestro cuñado tenía razón: lo que importa es conectar con la naturaleza, en soledad, acompañado, con una parte casi remota de nosotros mismos. Y sentirse feliz y sano por ello. Eso es el deporte.

En España podemos considerarnos afortunados. Se podría decir que somos el gran centro mundial de las grandes competiciones de trail, con pruebas como la Transvulcania, la Zegama-Aizkorri o Cavalls del Vent. Bien es cierto que la Ultra Trail Mont Blanc sigue siendo el gran evento de las carreras por montaña a nivel mundial. Pero bueno, nosotros contamos con el mejor corredor del mundo, un chico cuyo nombre han escuchado ya hasta quienes no prestan atención a deporte alguno, un fenómeno de carisma superlativo llamado Kilian Jornet. Kilian, con su sencillez y su estilo de maestro zen pirenaico, con un aire a lo James Dean hippiesco del siglo veintiuno, corriendo incansable montaña arriba sin perder una sonrisa tímida, como un prófugo de causa justa, ha conseguido darle al trail el impulso mediático que solo una gran figura puede alcanzar. Pero no es todo Kilian, en España contamos con corredores de la talla de Luis Alberto Hernando, ganador de las ediciones 2014 y 2015 de la Transvulcania y quizá el máximo rival de Jornet a día de hoy; con Miguel Heras, segundo en el Mont Blanc en 2013; o con Iker Carrera, también segundo en el Ultra Mont Blanc, en 2014, y ganador de la prestigiosa Lavaredo Ultra Trail en 2012. Pero ni micho menos es cosa solo de hombres el prestigio del trail running español, Nuria Picas ha triunfado en Cavalls del Vent, en Gran Canaria y a puntito ha estado de hacerlo en el Mont Blanc; con Nuria, Maite Maiora-Elizondo ha conquistado muchas de las montañas del trail europeo.

trail-nuria-picas_f_runnersNuria Picas / Foto: Runners.

A escala mundial, los Jornet, Picas, Hernando y compañía pertenecen ya a la élite admirada de esta primera edad de oro del trail running como fenómeno de masas. Y quizás por ello, por su carácter de precursores, algunos han adquirido ese halo de misticismo. El ejemplo de Kilian es el más evidente de todos, no sin justicia. Jornet representa a un deportista de élite por completo desconocido para las grandes masas: reflexivo, humilde, sacrificado, lejos de los focos y el dudoso privilegio de la fama y el lujo. Un tipo de deportista que compite pero que festeja con su adversario la victoria de cualquiera de ellos. Kilian se ha convertido, de esta manera, en uno de los paradigmas de estilo de este deporte. Hay otros, en la misma onda, pero diferentes. 

Quizás la mayor división que exista en el mundo del trail running profesional haya sido la meramente geográfica, que ha mantenido apartados hasta hace poco a los grandes corredores de Europa y de América del Norte, los dos grandes polos de nivel. En Europa, ha dominado la especie de los Kilian: los risueños moradores de las montañas, con un aire distraído que ha definido el prototipo masculino europeo, gente como Marco de Gasperi, con su aspecto retro, como de corredor de maratones de los años 70, la camiseta de tirantes ancha y el pañuelo a modo de cinta en la cabeza, o el muy talentoso Sebastien Chaigneau, con su aspecto de viejo rockero apartado del mundanal ruido. Este ha sido el tipo dominante en la élite europea. Ahora bien, usted, recién adentrado en el mundo montañero, puede optar por la tendencia americana, muy en boga en los últimos tiempos: el trailrunner hipster típicamente norteamericano.

Trail_sebas_chaigneauSebastien Chaigneau, así se celebra un 2º puesto en el UTMB / Foto: UTMB.

La otra gran figura del trail running mundial que ha servido de icono mediático ha sido el estadounidense Anton Krupicka, un talento extraordinario de corredor natural, inteligente y resistente, de zancada depurada hasta el máximo de su ahorro energético. La particular forma de correr de Krupicka, con un calzado minimalista, sin apenas amortiguación, y el punto de gravedad muy bajo, le confieren una imagen sumamente reconocible. Pero no ha sido por eso ni por sus muchos éxitos en los circuitos ultra norteamericanos por lo que ha despuntado en forma de icono, sino por todo eso sumado a su aspecto de hipster de manual. Por supuesto, zapatillas y equipación New Balance, pelo largo, barba de náufrago y enormes gafas de pasta. Y luego, ante todo, la misma filosofía deportiva y vital que los grandes de Europa. Krupicka ha sido el reverso norteamericano, igual de positivo, de Kilian Jornet. Tras su ejemplo, le secundan en imagen y espíritu otros de los grandes corredores norteamericanos del momento: como Tim Olson, trasunto de Krupicka, pero más rubio, con los ojos más azules, y encima con una historia de pasado carcelario por ciertos años de vida disoluta; o el ganador de unas cuantas grandes ultra americanas, el también barbudo Rob Krar

Si usted es mujer, tendrá menos problemas para sentirse identificada con las grandes corredoras del trail mundial, todas ellas, cada una con su estilo de correr, se muestran de aspecto algo así como más profesional que los hombres. Así que solo tiene que pertrecharse de una equipación de carrera a su gusto. Por desgracia, como en todos los deportes, la competición femenina adolece del desarrollo y la atención profesional que sería deseable. En el trail, sin embargo, el espectáculo de la carrera en sí mismo y la menor importancia de las marcas y las clasificaciones ayudan a que el espectáculo no distinga entre géneros. A buen seguro que, en un futuro, el trail running será uno de los exponentes deportivos más claros de gran número de participación de mujeres.

cavalls 2012Kilian y Krupicka tras la Cavalls del Vent 2012 / Foto: Ian Corless)

Y si es hombre, y acaba de descubrir de alguna manera el mundo de las carreras por montaña, si ha comenzado a devorar los fabulosos videos que casi todas las carreras editan cada año, ha comenzado a fantasear con ver las luces de lejanas ciudades desde lo alto de la montaña, en la noche, acompañado de otros cientos de almas en alegría, ascendiendo los montes como una santa compaña, una hilera luminiscente de contemplativos corredores de fondo, pero no consigue identificarse en su fantasía trailera con el tipo zen a lo Kilian Jornet, ni con el tipo hispter a lo Anton Kupricka… no se alarme: existe para usted un tercer tipo de grandes corredores, faltaría más. ¡Usted es de esos tipos normales que nadie imaginaría, al verlos en el supermercado, que son capaces de correr más de cien kilómetros subiendo y bajando montañas en un día! Gente de todas las edades, jóvenes con cara de no haber roto un plato como Dakota Jones o Xavier Thevenard, y por supuesto, aquellos que se parecen a su cuñado, es decir, a usted mismo, como el gran Miguel Heras

No se preocupe, por tanto, el trail running es un deporte para usted: montañero de pro, hipster o “cuñao” universal. Quizás nunca lo practique tanta gente como el running normal, pero en una cosa ya le ha superado: es mucho, mucho más cool. Ahora que todo el mundo corre, usted puede volver a ser diferente, atrévase con la montaña. Para que le igualen en esto hace falta tener mucho estilo, estar demasiado loco, y querer vivir con más calma, pero más hondamente. No será fácil. 

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