Lo que queda, después de todo, es…

Lo que queda… Tres palabras, una expresión siempre sugerente. Tanto, que casi obliga a poner puntos suspensivos a continuación suya, como aquí hemos hecho. En inglés, se diría “what remains”. Tal es el título de una desapercibida miniserie inglesa de 2013 —apenas vista en España—; qué pena que no se traduzca un título tan evocativo. Lo que queda… ¿después de qué? Lo que queda… ¿dónde, de quién? Lo que queda, así dicho, sin añadir más, una frase interrumpida al abismo de la oración, son tres palabras que dirigen hacia una única dirección, donde se encuentra otro pequeño grupo de tres palabras de carácter grave: después de todo. Lo que queda, después de todo… ¿qué es? Y todo es la vida, claro, o gran parte de la historia de una vida, finalizada por la muerte, por una repentina soledad, o por la agridulce jubilación.

What Remains...Programme Name: What Remains - TX: n/a - Episode: n/a (No. 4) - Embargoed for publication until: n/a - Picture Shows:  Len Harper (DAVID THRELFALL) - (C) BBC - Photographer: Laurence Cendrowicz

David Threlfall, detective Len Harper en What Remains / Foto: BBC.

What remains, la serie de tan solo cuatro capítulos que la BBC emitió en 2013 y que apenas ha tenido difusión más allá del espacio británico, es una de esas joyas televisivas que en esta edad de oro de las series queda eclipsada por el formato de gran serie de temporada y por la calidad de unas cuantas de estas cada año, todo hay que decirlo. Aunque, quién sabe, tal vez dentro de un tiempo ocurra al revés, y el formato reducido acabe imponiéndose al de largo recorrido, por facilidades económicas de producción y por ganarse el propio favor de un público cada vez más saturado de seires con extensas temporadas que roban todo su tiempo de ocio. Y entonces, producciones como What Remains sean rescatadas del desván en que quedan olvidadas.

Precisamente de lo que queda en un desván —literalmente hablando— es de lo que trata la trama de What Remains. El último día de trabajo del detective Len Harper, antes de su jubilación, se recibe el aviso del descubrimiento de un cadáver momificado en el desván de un pequeño edificio de apartamentos, en Londres. El cuerpo es el de Melissa Young, una joven de 25 años a la que nadie ha visto desde hace algo más de dos y cuya ausencia ha pasado completamente desapercibida. What Remains es la historia de alguien a quien nadie echó jamás de menos, de una soledad de tal magnitud; es también la historia del detective Len Harper, jubilado y viudo, con una nueva vida por delante, no demasiado estimulante; y la historia de cada uno de los vecinos del edificio de cinco plantas. Todo ello en una fórmula vista mil veces, la clásica intriga criminal con un montón de sospechosos, el típico “quién lo hizo”, al que se enfrenta el igual de típico sufrido y cínico detective al que el caso le complica el último día de trabajo antes de la jubilación.

Sin embargo, los tópicos y las fórmulas mil veces vistas no importan. Como se suele decir… ya está todo inventando. De lo que se trata es de contar algo, si no nuevo, al menos interesante, utilizando las estructuras narrativas que ofrece la ficción. Y en What Remains, al margen del buen curso —salvando un final cuestionable— con que se dirige el mero entretenimiento de intriga, se presentan unas cuantas reflexiones sin riesgo de parecer pretenciosas, especialmente sobre la incomunicación y las relaciones sociales y personales en las grandes ciudades. El punto de partida de la trama: la aparición del cadáver momificado de una joven a quien nadie ha echado en falta en dos años, y la carencia de emoción ante realidad tan cruda de sus propios vecinos, pone desde un inicio la crítica en una sociedad anestesiada al dolor ajeno, incluso al más cercano. En cada una de las plantas del edificio donde aparece muerta Melissa Young viven: un huraño profesor de matemáticas que tiene medio secuestrada a una antigua alumna; un periodista afable pero alcohólico, divorciado y con un hijo insufrible que acosa a la novia del padre; una pareja de lesbianas en trámites de separación por el trato vejatorio de la una a la otra; y la joven pareja que se acaba de mudar al inmueble, compuesta por una sensata joven embarazada y su estólido y no muy de fiar novio. Entre todos ellos está el asesino de Melissa Young. Y el detective Harper, por supuesto, lo va a descubrir. Lo interesante no es quién lo hizo, sino por qué son como son cada uno de los personajes. Porque, a fin de cuentas, todos los sospechosos son culpables del triste devenir de la olvidada Melissa Young.

No necesitan más de cuatro horas para ver esta historia. No sentirán que han perdido el tiempo de su distraimiento en balde, especialmente si se preocupan por empatizar con los sentimientos un tanto amargos y siempre honorables del viejo detective Len Harper —magníficamente interpretado por David Threlfall—, y no tanto por saciar la curiosidad de descubrir al asesino. Disfruten de una historia policíaca sin linternas mágicas ni héroes incansables con placa y pistola, y donde el tiempo que tarda una verdad urgente de descubrirse en hacerlo transcurre lentamente, como en la vida misma.

...la compañía

Aquí tienen el final del título, al final del artículo. Lo que queda, después de todo, es la compañía. Comprenderán esto, si llegan al final de What Remains, como llegaron a las últimas palabras de este texto.

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