Weltschmerz, o sentir dolor por todo y por nada

Atención, treintañeros y cuarentones en crisis existencial: este artículo contiene términos altamente impresionables para espíritus juveniles malogrados. Los autores y editores del artículo no se hacen responsables de las lentillas resecas por miradas demasiado prolongadas al infinito, de las llamadas telefónicas de madrugada a viejos y viejas amantes, menos aún de los resultados de las mismas, ni de, en general, cualquier declaración o acción de punto y aparte o punto final que pueda inspirar en sus vidas. Están advertidos.

Weltschmerz (2010) David TrulloWeltschmerz (2010) / David Trullo

Las palabras, como las personas, cambian. Algunas caen en el olvido, otras surgen como islas en un océano de indefinición.  Tienen su camino, su recorrido, su historia, algunas viajaron de un idioma a otro. Las civilizaciones antiguas, las atávicas costumbres de inveterados pueblos, los desarrollos tecnológicos, las condiciones climáticas, el paisaje, todo ello influyó desde siempre y por siempre en la riqueza de los idiomas. A veces, sin embargo, se dan fenómenos extremadamente peculiares, como que una palabra surja por iniciativa individual, y que esa creación excéntrica y casi presuntuosa no se pierda como el desvarío de un loco, sino que triunfe. Regalar una palabra nueva al mundo y que el mundo no tire el regalo a la basura ni lo venda en ebay, ¡sino que se la quede y la utilice! Sorpresa. Sigamos… Cuando se considera la vida un viaje por probable vía muerta, con vistas a un entorno devastado por la mediocridad, las propias pasiones vergonzosas y enterradas bajo losa de mármol, los sueños inmediato sinónimo de frustración, cierto gusto romántico filosófico y, además, se posee tinta, pluma y papel, es probable que surja espontáneamente el deseo de inventar una palabra que exprese ese estar sin estar y sin importar estar pero sin querer dejar de estar en el mundo; esa palabra es: WELTSCHMERZ. 

Esto puede ocurrir, con mayor probabilidad a quien tenga el alemán como lengua materna, de hecho ya ocurrió, así que mala suerte si algún iluminado tenía pensado registrar derechos de autor. El alemán es el idioma que utiliza Angela Merkel, pero también el de Franz Kafka, es decir, permite lo peor y lo mejor, como se puede ver. Eso no le hace diferente, tampoco la posibilidad de inventar nuevos términos resultado del cruce de dos palabras. En este sentido, es conocida la facilidad de los estadounidenses para crear híbridos de tal tipo —sobre todo si sirven para vender algo—, como el famoso brunch, mitad breakfast, mitad lunch, para llamar a esa comidita en la hora española del vermut. O el más necesario término español ceyuno, devorar bajo los efectos del alcohol, que ni es cena ni es desayuno. Finalmente, los alemanes, menos mundanos que yanquis y españoles, son únicos para sacarse de la manga términos filosóficos. Al escritor alemán Jean Paul (1763-1825) se le atribuye la invención del término WELTSCHMERZ, vocablo que no existe en ninguna lengua románica. En ningún idioma hay algo aproximado, de ahí que en la mayor parte de las traducciones se mantenga en su forma original —y que cada cual se busque la vida para entenderlo—, provocando perplejidad en el profundo lector, que a su encuentro se pregunta: ¿pero qué hostias es esto?

WELTSCHMERZ es la conjución de dos palabras alemanas, welt (mundo), y schmerz (dolor, aflicción, pena), y sirve para representar un estado de ánimo, un sentimiento  cercano a la apatía, hastío del mundo cotidiano, pérdida de la fe y la esperanza, cansancio ante la vista del estado de las cosas, aburrimiento, tristeza por lo que se considera injusto y por desengaño vital, enajenación de la realidad, alienación social, negativa a aceptar la divergencia entre lo soñado y lo real, en definitiva, frustración y pesar por la diferencia existente entre el mundo que deseamos y el que existe en realidad.

Jean Paul acertó a llamar a ese dolor existencial por el mundo y uno mismo. Su visión pesimista de la vida dio palabra a plumas como la de Lord Byron, Herman Hesse, Heinrich Heine, Nikolaus Lenau o Giacomo Leopardi, una generación dispersa en el tiempo y el espacio que podría denominarse generación WELTSCHMERZ. Y que no englobaría únicamente a literatos, sino también a pintores y otros artistas, desde Friedrich o Turner al joven fotógrafo español David Trullo, que dedica una serie de sus trabajos precisamente al término en cuestión. Autores que trabajaron un estilo y una idea, la expresada en pedir a la puesta de sol más de lo que te da, a la luna que brille más, a los edificios que rasguen el cielo, festejar el suicidio colectivo de las hojas en otoño, su rebrote en enero. Una idea de la existencia que implica sentimiento, el que hace que ninguna ciudad sea tu ciudad, que no celebres los goles de tu atleti ni los finales de Mad Men, a pesar, todo ello, de embriagarte el alma.

Cuando leí Demian, de Herman Hesse —la guía de todo adolescente airado y encarado, afectado (ahora lo sabemos) de weltschmerz—, siendo uno de esos adolescentes, el libro entero me conmocionó y unas frases en particular se marcaron a fuego en mi interior: “Veo que piensas más de lo que puedes expresar. Claro que si es así te darás cuenta también de que nunca has vivido completamente lo que piensas; y eso no es bueno. Sólo el pensamiento vivido tiene valor”. Solo el pensamiento vivido tiene valor. No hay mejor lema vital.

He tardado días en escribir correctamente la palabra WELTSCHMERZ (la LOGSE me hizo mucho daño, sí), tardaré meses en pronunciarla correctamente (tengo mal oído, lo reconozco),  pero en el instante que la advertí supe que estaba hablando de algo serio. Tal vez nunca le digamos a alguien refiriéndonos a ella: ¡me lo has quitado de la boca! No es una de esas palabras como para hablarlas, sino más bien para pensarlas. Y para seguirle sumando categorías al dolor, para matar con sílabas la mala sensación de saber que se puede sufrir por todo y por nada.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies