Les Combattants, el bello terror del amor adolescente

Amor adolescente. Tormentas de verano. Les combattants, de Thomas Cailley, es una peliculita simpática sobre ese pasajero momento de la vida en el que uno está seguro de todo sin saber nada, o inseguro de todo por comenzar a saber algo sobre unas cuantas cosas.

Son miles los films de adolescentes contrariados que encuentran el amor en un verano que suele ser el último de algo en sus vidas. Les combattants toma este casi-género para montar una historia sencilla y original en sus personajes. Arnaud, un joven más circunspecto que meditabundo, dotado de un callado sentido común, da en su camino con una bestia neurótica y obsesiva llamada Madeleine, una joven determinada a convertirse en una especie de “última superviviente”. Entre el chico y la aprendiz de Rambo surge esa química adictiva que huele a contradicción permanente, como una tormenta repentina en la estación estival, algo inesperado que en su conjunción imposible resulta maravilloso.

les combattants_fic xixon_drugstoreLes Combattants (2014) / Nord-Ouest Productions.

Les combattants es una comedia ágil, de guión previsible pero balsámico. En algunos momentos, a pesar del tono cómico, hay algo de Un verano con Mónica, de Ingmar Bergmann, en la soledad de aquellos adolescentes fugados por unos días de la civilización, viviendo un sueño edénico. Porque, aunque nos hagan reír los jóvenes perdidos que se aman con su ingenuidad y sus verdades absolutas, hay en ese amor eterno de la juventud un poso de desasosiego.

El director del film bromeaba: “un 17% de los espectadores de Les combattants coge una insolación, un 23% se enamora, y el resto –por desgracia– se alista en el ejército”. Ese es el tono del film, el de una triste comicidad. Las películas sobre amores de iniciación, sobre aventuras juveniles de verano, tienen siempre un mismo final, al margen de cómo termine la historia: la madurez que no vemos de sus personajes, cuando se olvidan el uno del otro, cuando la eternidad dura lo que aguanta el recuerdo de las tormentas de aquel verano.

Viendo Les Combattants, recordé las palabras de Truman Capote sobre el amor y la adolescencia que Ulises Argandona nos recordaba en su artículo sobre el escritor estadounidense, son la mejor manera de cerrar la crítica de una película que acierta a representar ese “bello terror” de la juventud: “¿Alguna vez viste, en ese paraíso salvaje que es la adolescencia, ni que fuera por sorpresa, un atardecer, un ave silvestre o un paisaje que te produjera un terror exquisito, que te llegara a lo más hondo? ¿Y no te preocupaba entonces, no te turbaba que el menor temblor, incluso el de una hoja impulsada por el viento, lo echara todo a perder? Así es, creo, el amor, o así debería ser: uno vive inmerso en un bello terror”.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies